Como diría la letra de Presente de Vox Dei, "Todo concluye al fin, nada puede escapar, todo tiene un final, todo termina". Y si, es una gran verdad y nuestra estadía en el paraíso llegó a s fin, teníamos que partir y decidimos hacerlo volviendo no por el camino que vinimos sino por el otro, el camino de las facendas.

La idea era cruzar en balsa a San Sebastian y recorrer esta hermosa ciudad para luego tomar el micro que va a San Pablo via Campos con trasbordo en Caraguatatuba. Es un recorrido totalmente distinto alejandonos de las playas y viendo un paisaje distinto de morros primero y de facendas despues.

Nos tomamos el ferry tempranito y nos pusimos a caminar por esta hermosa ciudad. El centro de la ciudad de San Sebastián cuenta con siete grupos de edificios protegidos por el Condephaat Consejo para la Protección del Patrimonio Histórico, recorrido artístico, arquitectónico del Estado) desde 1969. Entre las construcciones mas significativas estan La Igreja Matriz, la Casa de Câmara a Cadeia, la Casa Esperança. También en la calle Sebastian Sylvester Neves, se encuentra la capilla de Santa María construida en el siglo XVII.

 

El recorrido es mas bien corto, a pesar de tener muchas callecitas de adoquines bien antiguas, el centro histórico está desarrollado en apenas unos kilómetros cuadrados. Eso facilitó la recorrida porque con tanto bolso colgando hubiera sido tortuoso con el calor reinante caminar extensiones muy largas.

Una particularidad que se ve a cada paso es la multiplicidad de colores de cada casa, haciendo una pintura de cada calle, de cada rincón. Los violetas, rosas, amarillos, verdes, y cuanto color fuerton se les ocurra cruza la mirada del transeúnte desprevenido...una fiesta para los ojos.

Para finalizar nos fuimos al puerto de San Sebastian, queríamos llevarnos en nuestras retinas los recuerdos de un viaje fantástico por este paraíso. Gracias Ilabela!! Gracias Maresias!!! Gracias San Sebastian!!!

Nos vamos rumbo al Sur

Nos subimos al mediodia al Litorañea con destino a San Pablo, como ya hemos dicho, el regreso sería tierra adentro por entre las innumerables facendas del campo paulista. La salida fue parecida a la ruta costera atravesando el morro en su extensión con una vista hermosa de San Sebastian.

La diferencia radica en que no bordea la costa sino que como si fuera una lanza, la carretera cercena al morro y se interna en sus cumbres. Algo digno de ver apenas sucede esto son los lagos naturales que se forman en su interior y dan vida a los campos de la zona.

LLegamos primero a Caraguatatuba por la rodoviaria dos Tamoios, donde despues de una corta escala seguimos en la misma ruta rumbo a José dos Campos, ahi ya giramos a la izquierda por la rodoviaria Ayrton Senna que nos lleva directo a la ciudad de San Pablo.

Este trayecto es una vista actual de los campos brasileros, llamados facendas, donde se cría el famoso cebú, que es el típico ganado bovino brasileño. La ciudad mas grande hasta llegar a San Pablo es San José dos Campos.

Por la tarde llegamos a San Pablo, a la rodoviaria Tieté. Esta estación es la mayor de America latina y la segunda del mundo en tamaño solo superada por la de Nueva York. Aqui confluyen unas 70000 personas por dia de 21 estados de Brasil. Como siempre digo, para conocer bien un lugar hay que tomar las costumbres locales como propias, asi que, muy a pesar del miedito de Gaby, nos subimos al subte.

Para ir a nuestro destino, la Av Paulista, nos tomamos el subte azul en la estación Portuguesa-Tieté. Una sensación única es este subte que por trayectos abandona los túneles subterraneos para transformarse en un tren elevado, volviendo a meterse en las entrañas de la tierra...eso es lo que quería que viviera mi compañera que lo disfrutó a full.

Cuando llegamos a la estación Paraíso hicimos combinación con la línea verde con destino a la estación Av Brigadeiro, allí abandonamos el subte para caminar unas cuadras por la hermosa Av Paulista hasta la calle Alameda Jau, donde doblamos a nuestra izquierda en busca de nuestro destino en el hotel London Othon Suites.

Nos acomodamos en la espaciosa habitación, bajamos a comer un sandwich y a descansar...mañana sería otro día.

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