Con la expectativa latente del viaje comenzamos esta aventura. La noche anterior fue de no poder dormir pensando en todo lo previsto y en todo lo que nos podía sorprender. Era nuestro primer gran viaje y, con suerte, el primero de muchos mas.

De mi parte era el 5to viaje a tierras brasileñas desde aquel primero en 1991 para el Rock in Rio 2. Para Gaby tambien era su 5ta, siendo la tercera vez que iba a Maresias. Ante tamaña experiencia estábamos tranqjuilos sobre todo de como movernos allá. En la previa aproveché para desempolvar un poco mi portugués aprendido a lo largo de los viajes. Los ida y vuelta via email con los conserjes y dueños de posadas y hoteles destino cumplieron con creces esa necesidad.

Para dos personas aventuras como nosotros, esta experiencia era toda una revelación, no sólo en cuanto a la convivencia, sino además en cuanto a las características viajeras de cada uno. Yo soy un tipo por demás aventurero, que no tiene miedo a lo nuevo ni a lo que vendrá, y sé que no es fácil seguirme el tren. Ella, sin embargo,era toda una incógnita para mi, pero me había demostrado en la previa una adaptabilidad encomiable y ganas constantes de ir por mas. El tiempo dirá si el equipo se encuadró totalmente.

Llegamos a las 12 del mediodia al aeropuerto de Ezeiza. En cuanto a las maletas opté por mi mochila de 70 litros montañera, que me hace mucho mas fácil el traslado y las largas caminatas, aunque en su contra, las cosas viajan menos seguras y mas revueltas. Mi compañera de aventuras prefirió su clásica maleta de rueditas que aseguraba el traslado pero que nos podría complicar en trayectos largos de caminata.

Ya en esa inmensa bola de cemento que es el Aeropuerto de Ezeiza tratamos de hacer todos los trámites rápido para que nos quede tiempo de relax, cafecito y free shop. Aquí lo aproveché muy bien en el local de Victoria Secrets, único de la Argentina, donde compré los primeros regalitos para mi adorada hija, Francesca, que esta vez no sería de la partida.

Llegada la hora de embarque ver el cartelito de llamada que indicaba nuestro vuelo, con destino a Londres, nos puso la piel de gallina. Soñar con estar en este mismo vuelo pero con destino en el final del recorrido será un objetivo certero para nuestras próximas aventuras. Una ves embarcados en el 747-400 de British caímos en la majestuosidad y grandilocuencia de tamaña aeronave. Un lujo la cantidad de clases dentro del avión y el servicio de las azafatas, que por cierto, se desparramaban en tres grupos, cada uno distinguido por el idioma que manejaban (español, portugues, ingles). La minitele individua,l ubicada estrategicamente en el asiento frente a uno, nos regalaba un extensísimo menú de películas,series y musica para elegir. Yo opté por ver Red Social acompañado de un buen tentempié regado por la excelsa cerveza London Pride. Un lujito.

El viaje fue ameno y en aproximadamente 3 1/2 ya estábamos arribando al aeropuerto de Guarhulos. Este se encuentra a unos 50 km de distancia del centro de la ciudad de San Pablo. En las previsiones que teníamos armadas cabía la posibilidad de enganchar el micro de La Litoranea que pasa por el aeropuerto y va directo a Maresias, nuestro destino final del día.

Necesitábamos ser rápidos porque no teníamos idea de cual era el último micro que pasaba por el aeropuerto, ni siquiera donde estaba la parada o la agencia donde comprar el boleto. Eran las 19hs y terminados los trámites migratorios corrimos a la salida. Por suerte, despues de un rato de intentar que algun brasileño amable nos diera la info tan deseada, la logramos. Para los que vayan apenas se sale del aeropuerto por la salida internacional se debe girar a la izquierda y a escasos metros se ve la agencia de Airport Bus Service que vende boletos para ir a la rodoviaria Tieté de San Pablo, ahi mismo y aunque no parezca se venden los pasajes de La Litoranea, la parada está en frente (si hay dudas preguntar ahi mismo en la agencia).

19.30 hs pasó el micro, bastante cómodo, del tipo de los de larga distancia de Buenos Aires (servicio semicama), que como no podía ser de otra manera estaba lleno de brasileros,varios jóvenes paulistas con sus tablas de surf y parejas jóvenes que disfrutan de la noche de Maresias.

El viaje fue tranquilo, con una parada técnica a mitad de camino donde la propia empresa provee de agua mineral para refrescar a la gente. Llegamos 23.30 hs a Maresias, totalmente destrozados del largo viaje y con ganas mas de descansar que de cualquier otra cosa. Nos fuimos al hotel a desembarcar, y casi inmediatamente a cenar a una pizzeria muy bonita, Os Alemaos la recomiendo, que quedaba justo enfrente, metido en la playa. A la luz de la luna en un ambiente agradable cenamos y nos fuimos a dormir . Mañana sería otro día.

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