Ultimo dia entero en Nyc y salimos nuevamente hacia la 7ma y la calle 23 y nos encontramos con el Chelsea Hotel. La idea primigenia de esta jornada era ir hacia la zona del Civic Center para ahi subir al puente de Brooklyn en busca de ese hermoso condado. Para ello nos tomamos el subte linea 2 en la 23 st y nos bajamos en Park Pl.

Nuestra recorrida comienza en Murray y Broadway en el City Hall de Nueva York. El Ayuntamiento de Nueva York (en inglés New York City Hall), está ubicado en el centro del Parque del Ayuntamiento, en el barrio de Civic Center, en Lower Manhattan, entre Broadway, Park Row y la Calle Chambers.

El edificio es, de todos los correspondientes a los Ayuntamientos de los Estados Unidos, el más antiguo. Todavía alberga las funciones gubernamentales del ayuntamiento, como oficina del Alcalde de Nueva York, y cámara del Consejo de Nueva York. El primer ayuntamiento de Nueva York fue construido en el siglo XXVII en Pearl Street. El segundo ayuntamiento de la ciudad, construido en 1700, se encontraba a pie de Wall y Nassau Street. Aquel edificio fue renombrado como el Federall Hall después de que Nueva York se convirtiera en la primera capital de los Estados Unidos tras la Guerra de la Revolución. La construcción de un nuevo ayuntamiento fue discutido por el Consejo hacia 1776, pero las trabas económicas de la guerra retrasaron el proyecto. El Consejo escogió como lugar una vieja comunidad al norte de los límites de la ciudad, ahora el City Hall Park.

En 1802 la ciudad encargó varios proyectos para la construcción del nuevo ayuntamiento. El primer premio de $350 fue para John McComb Junior y Joseph Francois Mangin. McComb, cuyo padre había trabajado en el viejo ayuntamiento, era neoyorquino y había diseñado el Castle Clinton en Battery Park. Magnin había estudiado arquitectura en su nativa Francia antes de convertirse en topógrafo en Nueva York en 1795 y publicar un mapa oficial de la ciudad en 1803. Magnin fue también el arquitecto de la St. Patrick's Old Cathedral en Mulberry Street. La construcción del nuevo ayuntamiento se retrasó después de que el Consejo de la ciudad criticó que el proyecto era demasiado extravagante. En respuesta, McComb y Magnin redujeron el tamaño y usaron brownstone en la parte trasera del edificio (el brownstone junto con la fachada de mármol fue reemplazada por piedra caliza de Alabama desde 1954 a 1956). Conflictos laborales y un brote de fiebre amarilla realentizaron la construcción. El edificio no estuvo terminado hasta 1811 y abrió oficialmente en 1812.

El estilo arquitectónico del City Hall combina dos famosos movimientos históricos: Renacimiento francés (diseño exterior) y Americo-Georgiano (diseño interior). El edificio consta de un pabellón central con dos alas proyectadas. El diseño del City Hall estuvo influenciado en, por lo menos, dos estructuras cívicas: el Tweed Courthouse y el Surrogate's Courthouse. La entrada, que se alcanza después de una larga escalera ha destacado en varios eventos durante más de un siglo y medio. La torre abovedada fue reconstruida en 1917 después de los dos últimos incendios.

Desde el Centro Cívico se ve el edificio llamado 8 Spruce Street por estar ubicado en esa dirección precisamente. 8 Spruce Street, originalmente conocido como Beekman Tower y actualmente comercializado como Nueva York by Gehry, es un rascacielos de 76 pisos diseñado por el arquitecto Frank Gehry en el barrio neoyorquino de Manhattan en el 8 Spruce Street, justo al sur de la Plaza del Ayuntamiento y del Puente de Brooklyn. 8 Spruce Street es uno de los edificios residenciales más altos en el hemisferio occidental , y en cierto modo se asemeja al aguamarina , un rascacielos de Chicago, en la altura y la forma.

Los que viven en la parte superior de esta estructura en la actualidad tienen los más altos costos residenciales en la ciudad de Nueva York. El edificio fue desarrollado por Forest City Ratner , diseñado por Frank Gehry, y construido por Kreisler Borg Florman . En las cinco plantas inferiores hay una escuela primaria pública , que posee el Departamento de Educación y tienel espacio para ser ocupado por unidades adscritas al Hospital Downtown situado al lado. Abrió sus puertas en febrero de 2011. Su marco estructural es de hormigón armado.

El increíble Brooklyn Bridge

Ahí nomas comienzo la zona llamada Two Bridges donde nacen tanto el Brooklyn Bridge como el Manhattan Bridge. Nuestra recorrida nace en la promenade o explanada del Brooklyn Bridge donde comenzaremos a desandar su recorrido a pie como asi tambien su historia.

El Puente de Brooklyn es uno de los 3 puentes que unen Manhattan con Brooklyn, los puentes de sur a norte: Brooklyn Bridge, Manhattan Bridge, Williamsburg Bridge. Su construcción estuvo en manos de alrededor de 600 obreros inmigrantes, quienes debieron trabajar en condiciones muy peligrosas, especialmente aquellos que debían laborar en los cajones de madera armados bajo el agua para construir los cimientos de la torre. Más de 20 de ellos fallecieron por el síndrome de descompresión o “enfermedad de los buzos”. Esto sin contar aquellos accidentes ocurridos durante el armado de los cables de acero a gran altura.

Los puentes colgantes atravesaron una edad de oro en Europa durante la primera mitad del siglo XIX, llegando a su máxima expresión con el puente de Menai, finalizado en 1826, que es considerado el primer puente colgante moderno y sigue en servicio hoy en día. La mayoría de aquellas estructuras contaban con cables principales fabricados con cadenas o con alambres de hierro, que daban lugar a puentes que sí, que unían márgenes o laderas, pero que se ejecutaban con más buena voluntad que conocimientos técnicos.

Fuertes vientos o excesivas sobrecargas provocaron diversas catástrofes en Francia y en Gran Bretaña, con cuantiosas pérdidas económicas y humanas, que hicieron que en el viejo continente disminuyera, paulatinamente, la construcción de puentes colgantes durante la segunda mitad de dicho siglo. Por contra, al otro lado del Atlántico se estaba gestando una nueva potencia económica, sobre un terreno prácticamente virgen, que necesitaba crear una red de comunicaciones que facilitara la emergente industria y comercio.

Probablemente, que hoy en día existan puentes colgantes kilométricos se debe al legado de John Roebling. Nacido en Müllhausen (Sajonia) en 1806, a los 20 años ya había conseguido el título de ingeniero civil en el Instituto Politécnico de Berlín, donde tuvo una sólida formación artística y parece ser que fue uno de los alumnos preferidos de Hegel. Por ideas políticas emigró a Estados Unidos cuatro años más tarde, donde fue miembro fundador de una comunidad agrícola en Pennsylvania; pero estar entre lechugas y pepinos se le antojó un coñazo, por lo que pronto volvió a su verdadera vocación: la ingeniería.

En paralelo a su incipiente carrera de diseñador de puentes de éxito (por ejemplo, el puente de Pittsburgh sobre el río Monongahela en 1845, que constaba de 8 vanos colgantes de unos 57 metros de luz), creó en 1841 una fábrica de alambres y cables enrollados que ha sido importantísima en la historia de los puentes colgantes, no solo por los materiales que manufacturaban, sino por las técnicas de puesta en obra por ella practicadas, aún vigentes hoy en día. El nombre de Roebling se puso sobre la mesa para solventar el paso del East River por la fama que le había granjeado dos grandes obras: el Puente sobre el Niágara (1855) y el Puente de Cincinnati (1867).

Por su parte, el puente de Cincinnati fue record del mundo de luz con 322 metros y sigue en servicio (aunque ha sido sometido a refuerzos estructurales). Además de ser una obra de mayor envergadura que la del Niágara, se aprecia también una depuración de las formas y una evolución en la tipología de las torres pétreas que desembocará en las majestuosas pilas de Brooklyn. A pesar de haber costado el doble de lo presupuestado, en gran parte debido a problemas con los suministros por la Guerra de Secesión Americana, la sociedad que explotaba el puente (era de peaje) dio excelentes referencias de Roebling a la New York Bridge Company, organismo privado creado para construir el puente sobre el East River. El nombre de la Compañía, por cierto, traslucía el deseo de Brooklyn (unirse con Nueva York), no que fuera especialmente deseado por aquel municipio; es más, según algunas publicaciones de la Gran Manzana, contrarias a la ejecución de la estructura, aseguraban que el puente solo traería criminalidad y saturación a Manhattan.

Roebling aceptó entusiasmado, siendo nombrado Ingeniero Jefe en mayo de 1867 con un salario de unos 8000 dólares al año, y presentó el diseño del puente con prontitud aunque fue recibido con escepticismo, cuando no rechazo frontal, desde ciertos círculos. Así, la Sociedad Politécnica de Nueva York realizó una serie de conferencias donde intentaron reventar el proyecto de Roebling tildándolo de experimental, irrealizable y un “ejercicio de vanidad”. Insultos graves y desproporcionados, como si el diseño de Roebling fuera una vulgar obra de Santiago Calatrava.

Tras dos años de largos trámites y múltiples, el 21 junio de 1869 el proyecto obtenía el visto bueno de los ingenieros del ejército con el condicionante de dejar al menos 40 metros libres bajo el tablero en la máxima pleamar. Por este motivo, Roebling tuvo que rediseñar el tablero colocando las celosías metálicas por encima de la superficie de rodadura (característica del Puente de Brooklyn) y sin atirantamientos inferiores, como había hecho en el Niágara, lo que supuso un sobrecoste en el presupuesto de unos 300.000 dólares. Los periódicos de Brooklyn, exultantes, se hicieron eco del inicio de las obras el 25 de junio. El lunes 28 de junio, mientras Roebling estudiaba in situ la ubicación de una de las torres, un transbordador le pilló el pie contra el muelle, siendo necesario cortarle varios dedos destrozados al ingeniero. Incrementando su figura legendaria, ordenó que realizaran la operación sin anestesia y no demostró sentir dolor durante la amputación. Su tozudez impidió que le fuera aplicado un tratamiento médico habitual, aunque no está claro si este habría cambiado su desenlace: tras un deterioro físico exponencial, el 24 de julio moría de tétanos.

El proyecto que tanto había costado sacar adelante se quedaba huérfano en los tacos de salida. La pérdida de Roebling, para muchos la única persona capaz de materializar los planos de esta obra monumental, parecía que hería de muerte el sueño de Brooklyn. La Compañía necesitaba un golpe de efecto para calmar a la opinión pública. En efecto, Washington A. Roebling fue nombrado por la Compañía Ingeniero Jefe el 3 de agosto de 1869. Washington, a pesar de su juventud –tenía 32 años- dirigía la fábrica familiar de alambre y ya había colaborado estrechamente con su padre en el Puente de Cincinnati.

Su profundo conocimiento del proyecto y de la forma de trabajo de su padre le postulaba como el sustituto idóneo (y, por descontado, también era ingeniero civil). Además, había estado durante un año en Europa familiarizándose con los métodos de cimentación con aire comprimido, necesarios para la ejecución de las torres del Puente de Brooklyn. Así como los arranques de las torres del Puente sobre el Niágara no habían supuesto ningún problema ya que se cimentaban a cielo abierto sobre roca, en el Puente de Cincinnati tuvieron que ejecutar unos recintos estancos donde poder trabajar para apoyar la base de las pilas, puesto que estas se encontraban en el cauce del río Ohio. Pero en Brooklyn, el calado del East River imposibilitaba esta solución: el lecho se encontraba a unos 20 metros de profundidad y el sustrato competente, sobre el que descansar las pilas, estaba a unos 15 metros bajo el fondo; es decir, unos 35 metros en total. La única solución era utilizar cajones de aire comprimido, unas campanas de unos 50×30 metros llenas de aire a presión para evitar la entrada del agua, aproximadamente a razón de una atmósfera por cada 10 metros de profundidad.

No era un buen lugar para trabajar: la altura libre era inferior a 2.85 metros, con humedad, calor, ruido, barro… y el peligro siempre presente de que un blandón del terreno propiciara una fuga de aire a presión, descomprimiendo el cajón e inundándose, o que el peso de toneladas de granito que gravitaba sobre sus cabezas se precipitara sobre ellas. Durante los primeros meses el ritmo de excavación era penoso, unos 15 cm de profundidad a la semana, debido a la aparición de bloques de roca aislados, muy complicados de demoler a mano. Finalmente, aún con el riesgo que entrañaba, Washington Roebling permitió utilizar pequeñas cargas de pólvora porque de lo contrario, a esa velocidad, la excavación habría llevado años.

Aunque no se conocían del todo las implicaciones de la Ley de Henry o la Ley de Boyle-Mariotte en lo referente a los trabajos en campanas de aire comprimido, los médicos limitaron los turnos de trabajo en el interior de las mismas a 4 horas y obligaron a realizar las entradas y salidas del cajón más despacio. Pero Washington, que había heredado de su padre un inagotable sentido del deber, quería estar al tanto de los trabajos continuamente, por lo que no siguió estas instrucciones. Hasta que “la enfermedad del buzo” (síndrome de descompresión) hizo acto de presencia y, continuamente fatigado y con dolores crónicos, se enclaustró en su habitación hasta el fin de sus días.

Pero que fuera físicamente incapaz de salir de su casa no significaba que Washington renunciara a seguir dirigiendo las obras. Desde la ventana de su habitación, apenas a un kilómetro del puente, controlaba la ejecución de los trabajos con prismáticos pero aún así, era necesario transmitir determinadas órdenes o ver in situ el desarrollo de algunos tajos singulares, una labor que solo podía delegar en alguien que contara con toda su confianza: su esposa, Emily Warren Roebling. En una época en la que las mujeres no tenían derecho al voto resulta aún más chocante imaginar a una mujer, sin formación ingenieril, dictando a los cerriles obreros (hombres de su tiempo) las órdenes que le había escrito su marido. La Compañía, viendo la desenvoltura de Emily en estos derroteros, que incluso defendía a su pareja con fiereza cuando alguien ponía en duda su capacidad para seguir al mando de esta obra monumental, ratificó a Washington como Ingeniero Jefe.

Las torres ya estaban erigidas convirtiéndose en la edificación más alta de Nueva York, con sus característicos arcos apuntados y contrafuertes que le dan el carácter gótico y monumental a lo que muchos consideraban una catedral aconfesional para un país joven, sin siglos de historia como las naciones europeas. Tras construir los macizos de anclaje, situados a unos 270 metros de las torres y compuestos por una gigantesca mole de piedra de más de 50.000 toneladas cada uno para compensar el tiro de los cables principales, llegó el momento de comenzar a colgar cables.

n efecto, hay que pasar un cable de un lado a otro y, apoyándose en él, ir construyendo el resto del puente. En el caso de Brooklyn pasaron el cable con una barcaza y se elevó hasta la torre con una grúa. Ya se podía utilizar como puente, o más bien como tirolina Cada cable principal estaba compuesto por 18 mazos de 278 alambres de 3 mm de diámetro cada uno y, gracias a la técnica utilizada por los Roebling (y aún en vigor hoy en día), quedaban empaquetados con un alambre que los compactaba al enrollarse fuertemente a lo largo de su sección para que trabajaran todos a la vez. Por esta época (junio de 1874), la Compañía se disuelve y los Ayuntamientos de Brooklyn y Nueva York se convierten en la promotora del puente aunque, como el primero carga con dos tercios de los gastos de la obra, dará el nombre oficial a la estructura que conocemos en la actualidad.

El 24 de mayo de 1883, tras más de 13 años de trabajo, 27 trabajadores muertos y 15 millones de dólares (4 millones más de lo presupuestado), se inauguró el Puente de Brooklyn. Costando el paso por el puente un penique (que fuera una obra costeada por los ayuntamientos no significa que fuese gratuito) pasaron por él unas 150.000 personas. Los primeros en atravesarlo, desde el lado de Nueva York, fueron el alcalde de esta ciudad, el Gobernador del Estado y el Presidente de los Estados Unidos Chester A. Arthur, mientras que el alcalde de Brooklyn los esperaba en su lado del puente. La siguiente en cruzar fue Emily Warren Roebling, distinguida con este honor por la impagable labor realizada. Nada más finalizar la ceremonia, el Presidente y sus más destacados acompañantes fueron a la casa de Washington Roebling para presentarle en persona sus respetos y gratitud, en un encuentro cargado de emoción para Washington: una obra que se había cobrado la vida de su padre y gran parte de su salud, se erigía al fin como el símbolo de una nación, la estructura bella y elegante que nos ha llegado hasta nuestros días.

fuente:http://www.jotdown.es/

Y ahora si.........Welcome to Brooklyn

Y ahora si estamos entrando al famosísimo Brooklyn. pesar de la proximidad con Manhattan, en Brooklyn se respira otro aire, se observa el celeste del cielo; el simple hecho de llegar allí desacelera incluso al turista que no ha parado un segundo por tildar todos los ítems de su lista de lugares para ver y cosas para comprar en Nueva York. Brooklyn fue una ciudad independiente hasta 1898 y hoy es uno de los cinco condados que integran Nueva York. Y a pesar de la población de 2,5 millones continúa manteniendo la identidad cultural, artística y arquitectónica de sus barrios: Williamsburg, el de moda; Brooklyn Heights y Dumbo, los clásicos; residenciales como Cobble Hill, Fort Greene y Prospect Heights.

La librería Publica de Brooklyn tiene una subsede la Brooklyn Hieghts Branch a la derecha de la bajada del puente de Brooklyn. En 1857, la Asociación de Bibliotecas Mercantiles de la ciudad de Brooklyn estableció una biblioteca en este barrio, Brooklyn Heights, sucedido despues por la Biblioteca Pública de Brooklyn. En 1991 el edificio Cadman Plaza West fue restaurado, lo que añade un nuevo auditorio y otro espacio a esta biblioteca pública. La Biblioteca Pública de Brooklyn actualmente tiene algunas cuentas que pagar, y la institución está en necesidad de dinero para pagarlas. Como tal, la biblioteca ha anunciado planes para cerrar esta sede de Brooklyn en Cadman Plaza. El Daily News informó que el edificio podría venderse tan pronto como sea posible.

Ya pasada la Libreria Pública avanzamos por el famoso parque llamado Columbus Park of Brooklyn. Situado en el corazón del centro cívico de Downtown Brooklyn, Columbus Park es un lugar de reunión muy popular junto a Brooklyn Borough Hall. Pasar por el parque, visitar el Greenmarket, y almorzar en las muchas mesas de estilo bistró y sillas puestas a disposición por el Tribunal-Livingston-Schemerhorn BID es un encanto. También en esta ubicación, se puede iniciar sesión en uno de los hot spot de Wi-Fi gratuito de Downtown Brooklyn.

Dentro del parque podemos ver el viejo edificio de la suprema corte de justicia del condado de Brooklyn. Construido en 1958 por el estudio de los arquitectos Shreve, Lamb y Harmon, actualmente se usa para la Oficina de Registro, Secretario del Condado, y el Tribunal Testamentario, empleados administrativos, secretarios judiciales, el gran jurado, y otro tipo de apoyo legal. La corte suprema del condado tiene un nuevo edificio en el 320 deJay st.

Columbus Park también alberga el Brooklyn Borough Hall Greenmarket de 08 a.m.-6 p.m. todos los martes y sábados, durante todo el año, y los jueves de abril a diciembre. Brooklyn Borough Hall Greenmarket ha traído productos locales frescos a este lugar próspero durante más de 25 años. Tres días a la semana el mercado sirve a las diversas comunidades de Brooklyn Heights, Clinton Hill, y el centro de Brooklyn, proporcionando una abundancia de frutas recién cogidas y hortalizas, plantas y flores hermosas, carne de pastoreo, peces recien pescados de Long Island, huevos orgánicos y productos lácteos alimentados con pasto.

Pero el edificio mas importante de la zona es el Brooklyn Borough Hall. Inaugurado en 1848 como Brooklyn City Hall, Borough Hall fue construido en mármol de Tuckahoe en el estilo arquitectónico del renacimiento griego (el arquitecto fue Gamaliel King), y su belleza es fácil de apreciar, desde la enorme cúpula "piña" cubierto con una dama de oro de Justicia a la "escalera de entrada de Brooklyn", el frente de mármol donde se puede ver conciertos de verano gratis, un mercado de agricultores y una gran variedad de actividades culturales.

Tambien al final del parque Columbus aparece el edificio Municpal de Brooklyn. En breve la empresa de ropas Neiman Marcus transformara la planta baja de este edicio municipal en una tienda de sus productos. El comerciante con sede en Dallas arrendará 16.000 pies cuadrados de Albert Laboz de United American Land, que en 2011 ganó el derecho de transformar los pisos inferiores del edificio propiedad de la ciudad en un nuevo espacio comercial de 49.000 metros cuadrados.

Ahi nomas del edificio Municipal de Brooklyn aparece la Brooklyn Law School. La Facultad de Derecho de Brooklyn (BLS) es una escuela de derecho fundado en 1901. Se encuentra ubicada en Brooklyn Heights , Nueva York, en los Estados Unidos, y cuenta con aproximadamente 1.400 estudiantes. El Decano de la Facultad de Derecho de Brooklyn es Nicholas Allard, quien asumió el cargo en 2012. La facultad de la Escuela de Leyes de Brooklyn incluye 64 profesores de tiempo completo, 6 eméritos profesores y un número de profesores adjuntos, muchos de los cuales son los juristas más prominentes.

Y ahora si un paseito por el centro de Brooklyn en la zona donde domina la famosa calle Fulton Mall. El tramo inicial de la calle Fulton, tal como existe hoy es el centro comercial Fulton entre Adams Street y la avenida Flatbush . El centro comercial es un centro comercial al aire libre que abastece principalmente a una clientela afroamericana. Al este de la avenida Flatbush, Fulton Street se convierte en una importante arteria del centro de Brooklyn , Fort Greene y Clinton Hill. Lo mejor de este paseo de compras fue la parada en el Outlet de GAP donde compramos a dos manos....una ganga!

Para almorzar algo decidimos ir a Panera Bread. Fundada en 1981 comenzó como una panadería en la costa este de los Estados Unidos. En 2007 Panera Bread compró a Paradise Bakery& Café con lo que pudo expandir su negocio y transformarlo no solo en una panadería sino en una casa de servicios de comida fresca y sandwichería con muchos locales en todos los Estados Unidos.

Ya con la panza llena tomamos una nueva dirección para recorrer el barrio llamado Brooklyn Heights. Brooklyn Heights se considera el primer suburbio de la nación y la joya de la corona de Brooklyn asi como el barrio más elegante. Sólo a cinco minutos en metro del centro de Manhattan, este primordial emplazamiento es perfecto para aquellos que desean las comodidades y facilidades de vivir en Manhattan pero con precios más bajos y más espacio para crear una familia. Y mientras el metro (nueve largas líneas atraviesan la zona) está atestado de trajes en la hora pico, Brooklyn Heights es apenas un monton de tranquilidad y silencio.

El barrio posee su propio carácter distintivo y encanto cordial donde las calles están alineadas con espléndidas mezclas de “brownstones”, recordando el estilo griego o gótico y de casas de estilo federal, dando al barrio una atmósfera de barrio histórico neoyorquino. Tambien es realzado por el conocimiento de la historia literaria de la zona que incluye, la alguna vez residencia, de Thomas Wolfe, W. H. Auden, Arthur Miller, y actualmente de Norman Mailer.

Brooklyn Heights se extiende entre Atlantic Avenue y Clinton Street hasta East River, donde el paseo maritimo proporciona la mejor vista en la ciudad del espectacular horizonte de Manhattan, todo en las inmediaciones de tres patios de recreo y maravillosas “townhouses”. Está planeada la construcción este año de un parque de 85 acres en la orilla del East River, incluyendo playas, patios de recreo y habitats naturales restaurados, todo lo que garantiza que la zona será aún más apetecible y atractiva que nunca.

Brooklyn Heights encapsula la historia de Nueva York y los Estados Unidos. Los holandeses aparecieron por primera vez en 1645, formando el asentamiento de "Breuckelen" cerca del sitio del actual Borough Hall. Los acantilados de Brooklyn Heights ya eran un lugar popular en el siglo 18, cuando muchos de los primeros comerciantes de Manhattan construyeron allí mansiones con vistas a la ciudad que crecía en la isla de enfrente (Manhattan).

Fue desde Brooklyn Heights que George Washington observaba la batalla de Brooklyn mientras se desarrollaba una terrible derrota para el joven ejército colonial. Bajo el amparo de la oscuridad el 29 de agosto, el ejército de Washington cruzó el East River en el Fulton Ferry, por donde el puente de Brooklyn se eleva hoy, dejando a Brooklyn a los británicos.

En estas calles ha desaparecido el ruido constante de las grandes avenidas de Manhattan. Aquí no hay edificios enormes con molestos sistemas de aire acondicionado en sus azoteas o patios interiores. Apenas hay tráfico y no es extraño ver a sus vecinos moviéndose en bicicleta. Desde sus cruces es fácil apreciar, de fondo, la espectacular silueta del puente de Brooklyn. Las casas combinan la madera, el ladrillo visto o la arenisca rojiza. Algunos lucen en sus fachadas, aún, las escaleras exteriores de incendios.

Vayamos contando la historia de algunas casas muy conocidas de este hermoso vecindario. Empecemos por el 75 de Montague Street está el edificio llamadoCasino Heights.The Heights Casino, situado en el histórico Brooklyn Heights, fue fundado en 1904 como una organización privada, squash comunidad, tenis y club social.El edificio flamenco del renacimiento fue construido en 1905, diseñado para dar cabida a los deportes y las actividades del club, así como una referencia a la herencia holandesa de Brooklyn. Durante toda su vida, el Casino ha sido un "club privado cuyos miembros tenían la sangre tan azul como la fina chaqueta azul marino de un dueño de un yate,".Es también el hogar de la primera cancha de tenis interior de la nación, que se puede transformar en un salón de baile elegante.

En el 62 de Montague Street se encuentra este edificio donde vivieron el dramaturgo Arthur Miller, el artista / cineasta Marie Menken y el poeta Willard Maas entre otros. El Harbor View Apartments, más tarde llamado The Arlington, se terminó en 1887. El edificio fue diseñado por Montrose W. Morris, con firma de arquitectos Parfitt Brothers en la supervición de la obra. El Arlington contenía originalmente 20 apartamentos familiares y 10 "de soltero"-o unidades llamadas studio. Durante sus primeros 20 años, fue la residencia más alta de los Altos. El vestíbulo íntimo y elegante con un toque europeo, con techos altos, suelos de baldosas de mosaico y detalles y columnas originales de yeso. Situado en el centro de Brooklyn Heights, se encuentra a pasos del paseo marítimo y todos los servicios de proximidad de la calle Montague. Hay espectaculares vistas de la ciudad y al puerto desde la cubierta del techo común del edificio.

En la esquina de Pierrepont Pl y Montague St donde se puede tener acceso a la promenade de Brooklyn Heights.En esta esquina se levantan las mansiones gemelas llamadas Alexander M. White y Abiel Abbot Low Houses. Construidas en 1857 por el arquitecto Frederick A. Peterson en un estilo arquitectónico llamado italiano.Sus calles acogen algunas de las casas más antiguas de la ciudad; su paseo sobre el East River ofrece una de las mejores vistas del bajo Manhattan y de los rascacielos del distrito financiero; a comienzos del siglo XIX fue probablemente la primera ciudad dormitorio de Estados Unidos y hace ya unas décadas, en 1966, fue el primer barrio de Nueva York es ser catalogado como distrito histórico.

Sobre la calle Hicks nace este precioso callejón llamado Grace Court Alley en Brooklyn Heights. En ellas se ven una al lado de otras las famosas Carriage Houses of Grace Court Alley. Estas casas fueron en principio eran casas para guardar carruajes a mediados del siglo XIX. Allí, arriba y abajo de la calle por lo que el ojo podía ver, estan estas estructuras de ladrillo exquisito que se ven prácticamente igual a la forma en que debían haber verse hace más de 150 años. Aunque no tan populares - o comunes como las famosas casas de piedra rojiza de Brooklyn - las casas de carruajes ofrecen lo último en el encanto de las grandes ciudades. Lo que les falta en tamaño, estas propiedades pintorescas y prestigiosas compensan con detalles originales, que a menudo incluyen puertas de madera estables, grúas heno, aldabas y marcos de ventanas. Y no nos olvidemos de los garajes privados - un detalle muy apreciado en la ciudad de Nueva York. Estas casas fueron utilizadas como caballerizas en el 1850 por la vecina iglesia de Grace y despues como caballerizas o garage de carruajes para las mansiones que se alzan en la calle Joralemon o en la calle Remsen.

En el 45 y 47 de Willow Pl se alzan las famosas casas lllamadas Colonnade Row. Las Colonnade Row fueron originalmente cuatro construidas (hoy dos han sido remodeladas) entre el 43 y el 49 de Willow Pl entre las calles Joramenon y State en uno de los pocos ejemplos en Brooklyn Heights de un estilo particular de renacimiento griego. Fue muy popular a finales de la década de 1830, con enormes columnas que recorren la longitud de los edificios para darles una buena dosis de drama.

Bajando por Remsen street y llegamos a la Promenade de Brooklyn Heights. Desde ahi se tiene esta impresionante vista de Manhattan sur. A mediados de la década de 1940, Robert Moses y la Comisión de Planificación quisieron hacer una autopista Brooklyn-Queens a lo largo de la calle Hicks. La Asociación de Brooklyn Heights se opuso al plan y ganó. La solución fue hacer una carretera baja y que en su parte superior se integre al barrio sin afectarlo, asi nació la Promenade. El paseo fue construido sobre la carretera de dos niveles, por encima de la línea de costa. El paseo marítimo se abrió al público en octubre de 1950.

Este paseo exclusivamente peatonal ofrece majestuosas vistas del centro de Manhattan, el East River y el puente de Brooklyn. Flores, parques infantiles y dos filas de bancos, el parque es el destino favorito para los corredores, caminantes y patinadores. Su anchura y la gran cantidad de espacios verdes ofrecen lugares para el descanso y la contemplación silenciosa.

Hecha famosa por apariciones en películas como Annie Hall y Hechizo de luna, es uno de los lugares más románticos de la ciudad de Nueva York, y ha sido el destino de miles de primeras citas, propuestas de matrimonio y aniversarios. Un tercio de milla de largo, ofrece una vista de la Estatua de la Libertad, los rascacielos de Manhattan y el majestuoso puente de Brooklyn. Alineado con macizos de flores, árboles, bancos y juegos infantiles, el paseo es un destino favorito para los turistas, los corredores, paseantes, familias y amantes.

En la Promenade hay colgado un cuadro que muestra como era Manhattan desde ese mismo lugar cuando estaban las torres gemelas. Este homenaje, tan simple y austero fue de los momentos que mas fuerte me pegó la ausencia de ellas y todo lo que implica dicha ausencia.

Ahora volvimos a caminar un poco por dentro de Brooklyn Heights para parar en el 70 de Willow St tambien conocida como la casa de Truman Capote. El 70 de Willow St es de estilo griego del renacimiento muy popular en la época que fue construida, allá por 1839 por el descendiente de los colonos holandeses originales.. Adrian Van Sinderen. En 1953, la antigua casa cayó en manos del renombrado escenógrafo de Broadway Oliver Smith, responsable de la escenografía original de grandes musicales estadounidenses como Oklahoma!, Guys and Dolls y West Side Story. En su vida, que fue nominado para 25 premios Tony.

Con un poco de sus ganancias del musical On The Town, Smith compró el 70 Willow Street y vivió aquí hasta su muerte en 1994. De 1955 a 1965, Oliver prestó el sótano del edificio a su amigo Truman Capote. El escritor rubio estaba simplemente loco por Brooklyn Heights y básicamente encantado de tener una habitación permanente en Willow Street. Él escribió parte de 'Desayuno en Tiffanys' aquí. Tal vez lo más notable, fue aquí donde leyó un New York Times donde se leía una noticia sobre el brutal asesinato de una familia de Kansas. Capote se dedicó a trabajar a partir de esto en lo que se convirtió en 'A sangre fría' su obra mas notable.

Y ahora si volvemos a vernos las caras con el majestuoso Brookly Birdge pero viendo la vista que regala desde abajo en el final de Old Fulton St. En el final de Old Fulton St y bajo el Brooklyn Bridge aparece esta heladeria. La Brooklyn Ice cream factory es una heladería de elaboración artesanal propia que abrió sus puertas en el 2007 en esta vieja estación de bomberos flotante del año 1922. Esta heladería esta en el remodelado muelle llamado Old Fulton Street Pier que ahora regala las vistas mas cercanas y bellas de Manhattan desde Brooklyn.

Cruzamos por debajo del puente de Brooklyn para ir del otro perfil del mismo desde el Empire-Fulton Ferry State Park . El Empire-Fulton Ferry State Park es un parque de 4,5 hectáreas de zona verde frente al mar que está justo al lado de la calle principal. Esta parte del parque era antes un parque estatal, pero se incorporó en el Brooklyn Bridge Park en 2009. La parte del parque ofrece un jardín con mesas de picnic y un paseo marítimo con vistas al East River, Puente de Brooklyn, Puente de Manhattan y el Bajo Manhattan. Dos estructuras de la era de la Guerra Civil también se encuentran en el sitio. El Tobacco Warehouse carece de un techo, y se utiliza para conciertos al aire libre y eventos similares. Están en marcha planes para renovar estas estructuras de envejecimiento. Desde este lugar son las mas clásicas y famosas fotos que se le suelen sacar al Brooklyn Bridge con Manhattan en todo su esplendor de fondo.

El Empire-Fulton Ferry State Park es ahora tambien el hogar de un carrusel histórico y restaurado gracias a una donación de Jane y David Walentas. Construido en 1922 por los Philadelphia Toboggan Company, el carrusel de Jane (asi su nombre actual)se adquirió en 1984 y fue cuidadosamente restaurado a su condición original. El carrusel se encuentra ubicado en un nuevo pabellón extraordinario, diseñado por el ganador del premio Pritzker el arquitecto Jean Nouvel. El carrusel opera durante todo el año para el disfrute de los niños de todas las edades.

Para terminar el dia un paseito por el nuevo barrio de Brooklyn llamado Dumbo. Acá se ve el puente Manhattan desde Dumbo en las calles Water St y Washington St. DUMBO, un acrónimo de Down Under the Manhattan Bridge Overpass, es un barrio del distrito de Brooklyn en Nueva York. La zona abarca dos secciones; una situada entre los puentes de Manhattan y Brooklyn, que conecta Brooklyn con Manhattan a través del Río Este, y otro que continúa hacia el este desde el Puente de Manhattan a la zona de Vinegar Hill.

Aunque durante muchos años fue una zona portuaria bastante degradada, en lo últimos años se ha puesto muy de moda en Nueva York, sobre todo entre artistas, y se ha llenado de edificios reconstruidos y galerías de arte, creandose ahora una zona muy segura, a la que muchos llaman el Nuevo Soho, en donde es un deleite pasear mientras observamos Manhattan. Además, las vistas que se obtienen tanto del puente de Brooklyn como del de Manhattan son espectaculares, por lo que recomiendo hacer este paseo como alternativa a la visita al Brooklyn Promenade y como paso previo a cruzar andando el puente de Brooklyn.

Y ya despidiendonos de este lugar asombroso llamado Brooklyn pasamos por la esquina de Washington St y Prospect St donde vemos unas esculturas que picaron mi curiosidad pesqueril. Dichas piezas pertenece al escultor Ben Snead y muestran a unas cabezas enormes de pescado incluyendo un pargo, pargo cola amarilla y una cierva roca, que se encuentran todos en los mercados locales de pescado en Brooklyn

Todo concluye al fin, a la mañana siguiente comienza el regreso

Ultimo dia y antes de irnos de New York no podíamos evitar ir a almorzar a Dallas BBQ en la 8va. De ahi a recorrer Midtown para realizar las últimas compras que pudiéramos y taxi mediante, tempranito para evitar el infame tránsito de nueva york de un viernes por la tarde, llegamos al aeropuerto John Fitzgerald Kennedy. Trámites de rigor y unas fotos en la Big Apple.

" La Big Apple“, es una escultura de gran tamaño, creada por el artista Romero Britto, que nos da la bienvenida a la “Gran Manzana“. La podemos contemplar, desde el 8 de julio de 2011, en la zona de llegadas de American Airlines (Terminal 8). La escultura fue donada por Eunice Kennedy Shriver, hermana de John F. Kennedy.

El viaje fue mas que ameno,a pesar de salir con retraso por un temporal desde Nueva York. Benito descanó con ganas hasta la llegada a Santiago de Chile donde el retraso nos hizo perder el vuelo de conección por lo que tuvimos que esperar el siguiente.

Llegados a casa, mas allá del cansancio lógico de semejante viaje, nos quedamos con la gran satisfacción de haber conocido a la gran manzana en todo su esplendor. Como siempre en cada viaje nos quedamos con ganas de mas, pero eso es bueno ya que la excusa para volver ya la tenemos. Gracias a mis 3 amores Gaby, Chesca y Benito por ponerle onda a cada viaje, mas allá de los nervios de lo nuevo y desconocido.

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