Otro día en la maravillosa Kyoto. Otro día intensísimo como el anterior en el que tenemos programada muchas actividades. Como primera medida, la mudanza desde el hostel a nuestra nueva residencia, el Ryokan Shimizu. Un ryokan es la esencia de la hospitalidad japonesa. Es, seguramente, el tipo de alojamiento que desea ualquier turista por su arquitectura, estilo de vida, naturaleza, tradición y cultura. Alojarte en un ryokan es la oprtunidad de familiarizarte con el estilo de vida nipón, que ha sido conservado a lo largo de muchas generaciones.

Normalmente en un ryokan no se limitan a entregarte una llave de tu habitación, sino que serás acompañado por una Nakai-san (se puede traducir por doncella o mozo de equipajes), quien te llevará la maleta y enseñará la habitación. Durante este trayecto la Nakai-San te enseñará las distintas instalaciones del ryokan. En muchos de este tipo de establecimiento es casi obligado desprenderte de tus zapatos en la entrada, por lo que te facilitan unas zapatillas que puedes utilizar en el interior. Muchas veces el suelo está cubierto de tatamis (esteras de una medida determinada), por lo que el uso de zapatillas se hace obligatoro. las habitaciones están decoradas a la manera tradicional (Washitu), paredes, techo y suelo de madera, con una mesa baja en el centro (zataku) y sillas carentes de patas (zaisu), con cojines sobre ellas (zabuton).

No existe una cama propiamente dicha, sino un futón que se coloca directamente encima del tatami.En el baño encontramos un yukata (kimono de algodón), para hacer así más cómoda la estancia. Existen diferentes tipos de yukata: para hombre y mujer, dependiendo de las estaciones, etc. Incluso una gran variedad de modelos y colores. Algunas de las actividadades del Ryokan son referentes a la cultura japonesa como caligrafía, origami, conversación japonesa y fiesta de disfraces. Nosotros pudimos hacer un ratitito de la última para morirnos de risa.

El Ryokan Shimizu está incrustado en el medio de una telaraña de increíbles y preciosas callejuelas del lado este de la ciudad. Llegar, fuimos caminando del hostel unas 15 cuadras, fue una pequeña aventura en si misma ya que en un ratito de recorrer esas callejuelas nos perdimos. Una vendedora de plantas que venía con su carreta a cuestas nos vió desorientados, pero la barrera idiomática es tremenda. Igual cuando nos logró entender, y como no era del barrio, la increíble mujer llamó por celular a un amigo, que se metió en internet y la orientó, como no lograba explicarse, dejó la carreta en el medio de la calle y nos acompañó hasta la puerta del Ryokan a unas 4 cuadras de donde estábamos...amabilidad kyotota, que sólo hay así en este bendito país.

Al fabuloso Kinkaku Ji, el pabellón dorado.

Desayuno rápido en la Kyoto Station y a tomar el colectivo en Kyoto, que tul. Como diríamos en casa, nos tomamos el 205 y nos bajamos justo antes de la subida que da la entrada a nuestro primer paseo del día, EL PABELLÓN DORADO.

Construido en 1397, fue bautizado con el nombre de Pabellón Dorado, aunque su nombre real es el de templo de Rokuon, construcción dedicada a la deidad budista Kannon. Fue mandado construir por el shogun Ashikaga Yoshimitsu como parte de su residencia y, tras su muerte (1419), se convirtió en un templo budista de la secta Rinzai; de hecho, el nombre Rokuon procede del nombre budista de Yoshimitsu. La primera planta, llamada Hosui-in, está formada por una habitación y una amplia terraza, utilizada como salón de recepciones. La segunda planta fue utilizada como salón de reuniones privadas y, por último, la tercera se usó como sala para la ceremonia del té.

El tejado está coronado por una estatua de un metro de altura que representa a un ave fénix. Este pabellón estaba destinado al retiro, cuya cúpula, cubierta con una hoja de oro, se refleja en el lago circundante. En el exterior, está rodeado de jardines, siendo uno de los más famosos de Japón. Su tipología se identifica plenamente con los jardines planos, y el diseño se debe al pintor Soami. Está formado por grava, que se distribuye con un rastrillo, y quince piedras.

Un detalle curioso es que este edificio es el único del conjunto original que sobrevive hasta nuestros días, ya que los otros fueros destruídos por las guerras y reconstruídos con el tiempo. Sin embargo, en 1950 un monje loco le predió fuego, intentando suicidarse después. El monje fue capturado y luego de que la policía llamara a su madre para interrogarla, al volver a casa ella no pudo con la vergüenza y se suicidó saltando de un tren. El monje fue sentenciado a 7 años de prisión, aunque murió antes de cumplir su pena. Estos eventos han sido recreados en la novela de Yukio Mishima, El Templo del Pabellón de Oro (1956) En 1955 se culminó una réplica exacta del Kinkakuji, aunque a diferencia del original, tanto el segundo como el tercer nivel están cubiertos de oro.

Aparte del hermoso templo este lugar fantástico tiene hermosos jardines japoneses que se elaboran remembrando a la naturaleza, convirtiéndola en parte de su arquitectura, simbolizándola mediante jardines de grava o construyéndola como parte de un paisaje cuidadosamente elaborado, tan perfecto que no pareciera ser artificial. Tambien hay imágenes de Buda donde se lanzan monedas en busca de que te regale un poco de suerte. Mas adelante encontramos una pagoda que se llama Hakuja-no-tsuka y se levanta en memoria de la serpiente blanca en el Estanque "Anmin-taku".

Tambien vemos La casa de té Sekkatei que fue construida durante el período Edo, bajo la dirección de Hōorin Josho para los jubilados. El nombre Sekkatei o Teahouse Sunset Favorable, se refiere a la excelente vista que la ubicación ofrece de la puesta del sol cuando se refleja en el pabellón de oro. Su famoso salón de té está construido en el estilo sukiya, y cuenta con un pilar hueco de nandina (Nanten) y estantes alternantes (chigaidana) de Bush trébol (Hagi).

En la salida del trazado hay un pequeño santuario Fudodo donde se consagra la imagen de piedra de Fudo-myoo (Acara), el dios del fuego y de la Sabiduría,. Se dice que si un creyente escribe sus oraciones y deseos en un trozo de papel y lo ata a los arbustos circundantes, sus plegarias se conceden. Ya con todo el recorrido hecho terminamos la visita con un rico heladito Haggen dazs de una de las tantas máquinas que hay por donde se mire.

Ahora al Silver Pavilion, el Gingaku Ji.

Terminado con el Golden Pavilion ahora teníamos dos opciones, o ir a caminar por el camino de la filosofia o tomarnos un colectivo y recorrer la zona norte de Higashiyama, donde está el Silver Pavilion. Como el tiempo era acotado y mañana nos tocaba irnos a Nara, preferimos lo segundo y conocer el Gingaku Ji. Conocido popularmente como Ginkakuji (銀閣寺), su nombre oficial, sin embargo es el de Jishō-ji (慈照寺) "Templo de la misericordia resplandeciente". Aunque se denomine Pabellón de Plata, este no está cubierto de plata como el Templo de Oro (), que si hace honor a su nombre.

Este templo fue de gran importancia en la historia japonesa, y entre sus muros se refinaron la ceremonia del Té, el teatro No, los arreglos florales (Ikebana), diseño de jardines, la poesía, y la pintura con tinta. Ha este movimiento artístico contemporáneo se le llamo la cultura Higashiyama

El pabellón es uno de los dos edificios en los terrenos de Ginkakuji que han sobrevivido intactos los muchos fuegos, y terremotos de los últimos siglos, algo sin duda extraño viendo la historia de la mayoria de los templos de la ciudad. En la entrada disfrutamos de un bonito jardín zen, la arena rastrillada ("Mar de la luna") se dice que reflejan la luna, y sobre su plataforma de arena blanca ("Plataforma de la luna") podemos disfrutar de su belleza cuando asome por las montañas del este de Kyoto. Además de este jardín encontramos el Hondo o sala principal, decorada con famosas pinturas en sus puertas corrediza.

Justo al lado del Hondo se encuentra el Togudo, una sala de estudio de 4.5 tatamis, que es considerado como el prototipo sobre el cual, aún en actualidad, se siguen construyendo la mayoría de salas de tatami. Después de pasar por el Togudo, el sendero se lleva a los visitantes por un jardín de verde musgo. Este peculiar elemento , ya característico en muchos jardines de la ciudad, hace de este sendero un agradable paseo. La alfombra verde se mezcla con estanques , islas, puentes, arroyos y plantas diversas. Mientras disfrutamos del sonido del agua, podemos ascender a una colina desde donde divisamos todo el complejo, y una bonita vista de la ciudad.

Fue construido en 1474 por el shōgun Ashikaga Yoshimasa, quien buscaba emular el Kinkaku-ji (金閣寺) o «Pabellón dorado» construido por su abuelo Ashikaga Yoshimitsu, aunque como he dicho, al final no pudo cubrirlo de plata. Después de la muerte de Yoshimasa esté se convirtió en un templo Zen y fue cuando cambió al nombre de Jishō-ji (慈照寺). A día de hoy el templo está asociado al Shokoku-ji, una rama del Rinzai Zen.

Formalmente llamado Kannonden (Kannon Hall), el pabellón de dos pisos fue construido en dos estilos arquitectónicos distintos y contiene una estatua de Kannon, la diosa budista de la misericordia. Sin embargo, el interior del edificio no está abierto al público. 

La emblemática Kyoto Tower

Terminados los templos, encaramos rumbo a la zona de la estación JR de Kyoto para ir a conocer uno de los emblemas de la ciudad, la Kyoto Tower. Es una torre de observación situado en Kyoto y es la estructura más alta de la región con su mirador a 100 metros (328 pies) y su aguja a 131 metros (430 pies) de altura.

Esta torre que pesa 800 toneladas se encuentra encima de un edificio de 9 pisos, que alberga una 3-hotel de estrellas y varias tiendas. Todo el complejo está justo enfrente de la estación de Kyoto. La construcciòn de La Torre de Kyoto se propuso en la década de 1960, y fue planeada para ser construida y completarse a tiempo para corresponder con los Juegos Olímpicos de Verano de 1964 en Tokio.

Entonces, comenzó en 1963 en el antiguo sitio de la oficina de correos central de Kyoto y se completó cerca de finales de 1964. A diferencia de muchas otras torres, como la Torre de Tokio que se construyen utilizando marcos de celosía metálica, la estructura interior de esta torre es de acero muchos anillos apilados uno encima del otro. La estructura se cubre con chapas de acero ligero, con un espesor de entre 12-22 mm (0.47-0.87 pulg).

Las hojas fueron soldadas y pintadas de blanco. Fue diseñado por Makoto Tanahashi, doctor en ingeniería en la Universidad de Kyoto y fue construida para resistir las fuerzas tanto de terremotos como de tifones.

El primer año de inauguración, visitaron su mirador mas de 1 millón de personas, pero la Torre de Kyoto esta perdiendo visitantes de una manera alarmante. Y es que gran parte de los ciudadanos de Kyoto aborrecen esta torre, desde sus inicios no ha estado exenta de polémica. Su coste fue considerado muy elevado y su diseño demasiado atrevido y moderno para la bella y tradicional Kyoto.

En el mirador los telescopios y las máquinas ofrecen entretenimiento a los visitantes, siendo especialmente recomendables los primeros, dado que permiten disfrutar de una vista completa de todo Kyoto, incluso de las montañas de Arashiyama y Higashiyama.

Ahora si un paseo en la Kyoto Station

Ya consumada la visita al imponente mirador de la Kyoto Tower nos quedaba dedicarle un rato a esa impactante obra de arquitectura que es la Kyoto Station.Unos pasos y ya estábamos caminando sus pisos donde no existe un papel tirado y donde no se ve ningun barrendero cerca, una muestra de la educación de los kyototas.

Para algunos la Estación de Kioto es el símbolo de la modernidad y la puerta de entrada de esta milenaria ciudad al siglo XXI. Para otros, es una montuosidad elefantiásica y el edificio más odiado de Kansai. Lo cierto es que la obra emblemática de Hiroshi Hara es un icono en Kioto y también el centro de la polémica urbano arquitectónica.

Con motivo del 1200 aniversario de Kioto y dado que la antigua capital de 1.5 millones de habitantes recibe 45 millones de visitantes al año (99% de ellos japoneses y la mayoría en visitas de un solo día) las autoridades deciden invertir en la construcción de una moderna estación que sea una mejor puerta de entrada a la ciudad y que facilitara la conexión de Kioto a centros urbanos mayores, como Nagoya y Osaka, cuyo crecimiento venía opacando el desarrollo de la otrora capital japonesa.

Con tal motivo, en 1991 se procedió a la realización de un concurso internacional en el que participaron figuras como Tadao Ando, James Stirling, Kisho Kurokawa, Bernard Tshumi y por supuesto Hiroshi Hara, entre otros.

El proyecto concentra eficientemente las líneas de tren JR y Kintetsu, el Metro Municipal de Kioto y los Buses de la ciudad de Kioto. El edificio consiste en dos barras paralelas de 470 metros de longitud y 70 m de altura, que definen un espacio central, cubierto por un techo curvo de metal y vidrio. Esta plaza, se define como un espacio introvertido, en el que el arquitecto ha creado un microcosmos de proporciones monumentales. La plaza va ascendiendo al ir desplazándose desde este a oeste hasta convertirse en un gran anfiteatro, una gigantesca escalinata de 171 escalones que conduce a la terraza llamada l sky Garden que es usada para almorzar o simplemente asolearse..su sola imagen de espacio abierto la hace por demás imponente.

fuente: Mi moleskine

En la estación de Kyoto tambien encontramos un inmenso hotel el Granvia, un hipershopping de varios pisos, un patio de comidas escondido que es fabuloso, y varias tiendas de ocación mas. Otra de las grandes atracciones de la estación es la skyway. El túnel Skyway permite a los visitantes caminar a lo largo de la estación de Kioto, a 45 metros de altura, sobre el pasillo central. Las ventanas de la Skyway de vidrio proporcionan vistas de la ciudad y de la estación de abajo. Se parte de la planta del restaurante en el piso 11 del edificio de la estación.

La noche en Pontocho

Nos fuimos a nuestro hermoso Ryokan a pegarnos un baño y prepararnos para salir a nuestra última noche en Kyoto. La idea era ir a conocer en profundidad la hermosa zona de Ponto cho. Apenas salimos pudimos, al pasar, sacarle unas hermosas postales a la Kyoto Tower.

Situado en el distrito de Hanamachi el barrio de Ponto cho es famoso por sus casas de te y la presencia de geikos y maikos. Ademas este barrio es conocido por albergar algunos de los mejores ejemplos de arquitectura típica y sus locales de ocio. El barrio de Ponto cho es tambien un sitio donde aprender el arte del Kabuki, el teatro japones.

La zona principal del barrio es una estrecha calle que va de Shijo dori a Sanjo dori, pararela al rio Kamo, y resulta una jornada memorable pasear por esta calle de noche, entre cientos de farolas.

Comentarios 2

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