Breve reseña

Esta bitácora es la primera de muchas que me animaré a armar si Dios y la bendita economía de mi país me lo permite. No es que no he viajado antes, pero si es la primera vez que el viaje lo puedo plasmar con buenas fotos y datos. Por otro lado este viaje tambien es especial porque mi acompañante es alguien especial, mi primogénita Francesca.

El lugar al que vamos es la provincia de Córdoba, mas precisamente a la ciudad de Villa General Belgrano, en el departamento de Calamuchita, a unos 90 km de la capital de la provincia. La idea original era visitar la pequeña ciudad y partir hacia la zona llamada de las altas cumbres, que es un sistema montañoso central entre las Sierras Grandes y las de Comechingones, e intentar hacer cumbre en el cerro Champaquí.

Villa General Belgrano

Villa General Belgrano posee una breve pero significativa historia, en donde conviven armónicamente los elementos que estructuran su identidad y hacen que la Villa sea "algo distinto."

Antes de que Villa General Belgrano obtuviese hoy ya conocido nombre se llamaba El Sauce, y fue con ese nombre que el pequeño paraje comenzó a recibir la llegada de inmigrantes del centro de Europa a fines de la década de 1920. Estos nuevos habitantes de territorio Argentino soñaban con poder organizarse en cooperativas agrarias en torno a la plantación de manzanos y nogales, proyecto que se inició durante esos años y que no dejó ver la luz debido a las hostiles condiciones climáticas de la zona, plagas y carencia de sistemas de riego, por lo cual esos sueños quedaron truncos.

Datos generales

A mediados de la década de 1930, llegan a vacacionar al paraje familias de descendencia alemana, anoticiados de este nuevo lugar que prometía hacerles sentirse como en la vieja patria. Esos fueron los primeros pasos turísticos de la aún no fundada Villa General Belgrano. En el año 1937 se la conoce como Villa Calamuchita y a mediados de 1940 recibe a los marineros del crucero pesado de guerra Graf Spee, que fuera hundido por esos mismos marineros alemanes en el Río de la Plata un 17 de diciembre de 1939. Estos marineros trabajaron en el paraje y muchos de ellos se asentaron definitivamente.

En 1943 la bandera argentina es quemada en por habitantes del pueblo en plena segunda guerra mundial y esto lleva a la legislatura de la provincia de Córdoba y en honor al creador de la bandera a cambiar el nombre del poblado: a partir de ese día se llamaría Villa General Belgrano, tomándose como fecha de su fundación el 11 de octubre de 1932. En 1953 la villa ya cuenta con municipio propio y en 1957 se realiza la primer Oktober Fest en Villa General Belgrano, el mismo día de su aniversario.

En 1967 la Oktober Fest es declarada de interés provincial y en 1980 llamada Fiesta Nacional de la Cerveza consolidada hoy como la fiesta más importante de Villa General Belgrano y el Valle de Calamuchita e ícono de la Villa, fiesta que convoca a miles de turistas y en la que se puede apreciar la parte viva de toda esta historia de pueblo en convivencia con las tradiciones centroeuropeas.

Una vuelta por la ciudad

Apenas bajamos en la terminal despues de un extenso viaje de 11 horas desde Buenos Aires en la empresa Grupo Plaza, donde descansamos comodamente y dormimos lo mas que pudimos, partimos en busca de nuestro alojamiento. El frio se hacía sentir de verdad, estábamos en julio en pleno invierno, y justo este fin de semana largo, se presagiaba uno de los mas fríos de los últimos tiempos.

El lugar elegido para pernoctar, ya que era sólo por esa noche antes de irnos hacia la travesia del Champaquí, fue el Hotel Residencial Eurostop. Este hotel, del estilo bed and breakfast, es un típico de instalaciones sencillas pero manteniendo la calidez de un lugar de montaña, tiene habitaciones con agua caliente (importante en pleno invierno), calefacción y ventilador de techo a un precio por demás módico. Se ubica a en pleno corazón de la villa,a dos cuadras de la terminal de ómnibus y a una cuadra de la plaza central.

Llegamos y fuimos recibidos por Hector de una forma mas que amena, por lo que ya sentíamos la diferencia de calidez humana que aflora en el interior de nuestro país. Acomodamos los bártulos en el espacioso cuarto, repasamos nuevamente la lista de cosas a llevar el día siguiente por si nos faltaba algo y decidimos irnos de paseo por este hermoso poblado.

Comenzamos caminando desde el hotel por la calle San Martin hasta que se hace Julio A. Roca y que conduce al centro de la villa. Techos a dos aguas, tejados rojos y abundante madera, son los detalles más destacados de la arquitectura de Villa General Belgrano. Hace muchos años el esfuerzo de un grupo de inmigrantes fundaba un pueblo, y con ello, un estilo arquitectónico que aún hoy se mantiene intacto. Este estilo de características centroeuropeas, se forjó desde sus inicios con techos a dos aguas y la utilización de mucha madera. Pero la madera no solo fue utilizada en techos, sino también en aberturas, balcones y ornamentos. Otro material muy utilizado para revestimientos y muros es la piedra natural. También es muy empleado para diferentes adornos el bronce y el hierro forjado. Todos estos detalles sumados a la geografía de las sierras, conforman un estilo alpino muy particular.

La primer parada, aunque sea solo por fuera por la hora, fue en la emblemática fábrica de cervezas y patio cervecero "Vieja Cerveceria Munich". Construído a principios del siglo xx, tradicional lugar de encuentro de inmigrantes alemanes y marineros del acorazado Graff Spee. Hoy, símbolo de Villa General Belgrano alberga desde 1999 la primera fabrica de cerveza artesanal en su tipo. Un clásico de cerveza artesanal, salchichas, chucrut y mucho más. De ahi nos fuimos a desayunar a un café en pleno centro, el café Rissen, donde planificamos el resto del día con la enana.

De ahi seguimos por la Av San Martin, pasamos por el famoso monumento al barril cervecero que homenajea la fiesta mas importante que se hace en esta comarca, la fiesta de la cerveza. Avanzamos un poco mas y llegamos al centro mismo de la villa donde paramos para almorzar algo.

Despues seguimos hasta llegar a la secretaría de turismo y a la famosa torre de la villa. La inmensa torre del Mirador es conocida por los lugareños como "la fachada". Esta construcción es el producto de varios años de gestión y esfuerzo de los habitantes de la región, para poder brindar a los visitantes un lugar donde puedan disfrutar de las fiestas regionales que se llevan a cabo en Villa General Belgrano.

El proyecto de “la fachada” nació en el año 1968. Recién en el año 1977 una comisión vecinal ratifica la creación del salón y en el año 1979 se aprueba el proyecto presentado por el Arq. Cruguer para realizar el salón y la torre. En el año 1980 se interrumpe la obra y queda 21 años sin terminar. Para suerte de todos los habitantes de la villa en el año 2000, por medio de un crédito provincial, se pudo culminar con la fachada que fue inaugurada el 11 de Octubre del 2002 – día que coincide con la fecha fundacional del pueblo – para que todos puedan conocerla, visitarla y disfrutarla.

La fachada tiene un total de 70.000 ladrillos, 100.000 tejas, 98 escalones de escalera caracol y la torre de 23 metros de altura posee un total de 7 pisos. Aún faltan tres cosas por culminar en la fachada: una cúpula central de 17 metros, tres relojes que marcarían la hora en las alas norte, sur y este de la torre y los muñecos barométricos que indicarían el estado del tiempo – el hombre anunciaría el mal clima, y la mujer el buen clima.Es probable que en una futuro cercano, los muñecos puedan informar el estado del tiempo y las agujas de la torre indiquen la hora exacta.

Tras un dia agotador que paseamos por la Villa, llegamos a la hora de la cena. Ahi elegimos un lugarcito muy acogedor en el centro llamado los pinos que pertenece a la fábrica de cerveza artesanal Brunnen. La fábrica de cerveza artesanal Brunnen se encuentra en funcionamiento desde hace 8 años. Con equipamiento de origen alemán, siguiendo los estándares y normas de calidad nacionales e internacionales de elaboración de cerveza, es una de los establecimientos más importantes del país contando con una capacidad de producción de 30.000 litros mensuales.

Situada en pleno centro, donde se encontraba la antigua posta del sauce, lugar de recambio de carretas del camino Real al Alto Perú, sitio ligado a la historia del valle y de la villa, donde también funcionó la primera escuela primaria de la localidad. El edificio aún conserva su estructura original; paredes anchas, de adobe, techo a cuatro aguas. En el patio, al fondo se encuentra el aljibe original, el que da el nombre a Brunnen, ya que en lengua germana significa aljibe o pozo de agua. Actualmente se encuentra el Restaurante Los Pinos, Pizzería Los Pinos y La Fabrica de cerveza Artesanal Brunnen al fondo del predio, que año tras año deleita a sus visitantes con los inigualables sabores y aromas de la bebida más antigua de la humanidad: la cerveza.

¡¡¡Y ahora nos vamos a la montaña!!!!

La gran motivación de este viaje a Villa General Belgrano era tener una experiencia de montaña intensa pero con bajo riesgo. Para ello el Cerro Champaqui brinda una de las mejores opciones. Una montaña que tiene una recorrida de las mas largas para el ataque a su cima,un dia y medio de recorrida, pero como su altura sobre nivel del mal es apenas inferior a los 2800 metros permite no sufrir del temido mal de altura.

Esta experiencia la elegimos hacer con una empresa de mucha experiencia y altamente recomendable, Alto Rumbo turismo alternativo. Esta empresa se dedica a experiencias de montaña no sólo en Córdoba sino en toda la cadena montañosa de los andes y tambien algunas de las experiencias internacionales mas importantes como el Kilimanjaro en Africa.

Comenzamos la experiencia encontrándonos en al terminal de micros de Villa Paranacito donde con un grupo de 20 personas mas los dos guías nos submimos al micro para ir a nuestro primer destino Villa Allende. El recorrido de por si ya es impactante ya que la ruta se va acercando a las sierras y nos va regalando postales nevadas de incomparable belleza.

Despues de una hora de viaje llegamos al punto de partida de esta aventura...la Villa Alpina. Villa Alpina está ubicada en la Provincia de Córdoba, en le Valle de Calamuchita, a 1.350 msnm., al pie del norte del Cº La Mesilla, en el lado oriental de las sierras Grandes, del Cº Champaquí (2890 msnm.) el más alto de la Provincia de Córdoba y separada de dos sectores por el Río Los Reartes. Se accede por un camino secundario y sinuoso que naciendo en Villa General Belgrano, pasa por el poblado de Atos Pampa y llega a Villa Alpina.

Villa Alpina esta inmersa en una zona de reserva natural. Su población estable cuenta con no más de 80 personas pero aun así mantiene una importante infraestructura que se materializa en cabañas y albergues preparados para costear las bajas temperaturas del invierno y brindar la comodidad necesaria para un reconfortable descanso luego de haber subido el serpenteante ascenso al Champaquí.

Nuestro campamento base donde acomodamos los bártulos, recibimos las primeras indicaciones y tomamos coraje para la travesia fue en el refugio de montaña llamado Piedras Blancas. Este refugio ofrece todos los servicios necesarios para pasar la noche, cocinar, ducharse con agua caliente, etc. no posee electricidad.

El Champaqui con sus 2790 m.s.n.m. es la montaña más alta de la provincia de Córdoba, lo cual también le valió el mote de “Centinela de Piedra”. Ubicado en el cordón de Sierras Grandes es el punto de división entre la “Sierra de Comechingones” al sur y la “Sierra de Achala” al norte, nombres con los que también se conoce a éstas sierras. También es el límite sur de la Reserva Hídrica Provincial “Pampa de Achala”.

Comenzamos la travesía de extensísimos 22 km hasta la cima del Champaquí siguiendo a nuestros dos maravillosos guias, Miguel Coranti y Gabriela Villalba, sin prisa pero sin pausa. La primera media hora la transcurrimos cruzando un frondoso pinar, ascendiendo por un zigzagueante sendero que recorre parte de la ladera oriental del cerro La Mesilla.

Salimos del pinar y sin transición comenzamos a ascender el primer escollo, los cuatrocientos metros de pronunciado desnivel del cerro La Mesilla.Una vez superado el bosque de pinos y alcanzado la esforzada cima del Mesilla, se puede apreciar la inmensidad del cordón serrano que corre en dirección norte a sur, destacándose por sobre los demás picos al Cerro Champaquí y algo más bajo a su compañero el Cerro Negro.

Las tranqueras nos avisan de los muchos puestos de la región. El primero será el que fue alguna vez el Puesto Salinas, reconocido por sus mimbreras, hoy denominado Ojo de Agua. Avanzando por la senda se llega a la parada "El Tabaquillo", en el arroyo Orco. Hasta aquí se habrán ascendido 480 m. desde Villa Alpina.

Tras un breve trecho se habrá repechado La Mesilla. Se advertirá por el acceso a "La Ventana": la huella que sube muy empinada, se quiebra para descender abruptamente. El paisaje se transforma: desaparece la vegetación y surge la impresión de un desierto de piedra, surcado apenas por algunos arroyos. La sensación en este punto es única: el cansancio parece dar lugar mágicamente a la apertura de los nuevos sentidos, aquellos que nos harán entrar en comunión con la naturaleza.

Apoyados en nuestra primer cumbre del día cargamos las pilas en un descanso reparador.Ahi nuestros guias se dedicaron a analizar como estaban las fuerzas del grupo en general y de dar una charla animosa para poder enfrentrar lo que se venía.

Desde la cumbre de La Mesilla se gira noventa grados en dirección Oeste, teniendo como referencia la mole del Champaquí. Si no hubiera visibilidad las pircas y señales nos serán de gran utilidad para hacer este segundo tramo nos llevará por ascensos y descensos de pequeñas elevaciones hasta arribar a una especie de mar de piedra, el cual debe ser también transitado hasta su cumbre. Esta cumbre es el famoso mirador de la Bota , desde donde se podrá apreciar el puesto de López, cabecera de estancia en la cual se brinda alojamiento, alimento y agua para los senderistas.

El puesto de Moisés Lopez es el primer descanso real de la travesia y se llega luego de haber caminado 7,2 km del recorrido. El puesto, así se denomina a los centros de operaciones de las estancias de la región, ofrece alojamiento y servicio de comidas y es tendido por Sebastian y Rita un matrimonio joven que acompañados con sus tres hijos Milagros, Jesús y Leonel. Además, desde el año 2003, testigo de una cumplida promesa de Don Moisés al santo, se puede visitar una inmaculada capilla, lugar de oración a San José.

Ahi aprovechamos para sentarnos un rato al sol y contemplar el paisaje, ver las gallinas cotorreando sueltas por la zona o sorprenderse con los trozos de hielo colgando de las casas. Aa esta altura el grupo ya estaba constituido y unido, charlas por aqui y por allá fue generando esa atmósfera de compañerismo tan presente en el montañismo.

Chesca se hizo amiga de un chico de su edad e iban culo y calzón de acá para allá, eran los benjamines mimandos de la expedición. La sensación de paz y felicidad que me envolvió en ese ratito en lo de López fue exactamente lo que fui a buscar a la montaña y lo que la montaña suele regalar a quienes se animan a conocerla.

Despues de un rápido almuerzo grupal, con chanzas y reparto de sensaciones, dedicamos unos quince minutos a rearmar equipos. Ya con el reparador descanso a cuestas comenzamos la segunda etapa del treking del día. La mas exigente, la que pondría a temple el espíritu y el alma.

Comenzamos ascendiendo otro suave pero empinado pico y bajando hasta el arroyo Las socavonas, punto que puede considerarse la mitad del trayecto de aproximación. Espera un trayecto de ascensos y descensos de variada intensidad. El sendero comenzará a serpentear buscando el Desierto de la Virgen, coronado por La Gruta, ocasional roca erosionada totalmente en su parte interior. Allí mora una pequeña imagen de la Virgen de Lourdes, la cual desde el silencio convoca a la plegaria. Ya a estas alturas se estaba poniendo de noche asi que la Virgen la dejamos para otra excursión. Fue toda una experiencia caminar casi en total oscuridad con la luz de las linternas iluminando solamente al compañero que viene adelante.

El final de las tierras de Moisés López advierten la llegada al Puesto Cufré. Este puesto, firme construcción de piedra, se divisará hacia la derecha del camino.El inmediato propósito es acercarse al Cerro Lechiguanas, elevación que se destaca en el cordón previo al que ocupa el Champaquí. Faldeándolo asombrará una pampita, aviso certero de la llegada al Río Tabaquillo. Lo cruzamos totalmente a oscuras con la ayuda extrema de nuestros guías que lograron llevarnos a buen puerto disfrutando la adrenalina de la caminata ciega. El Río Tabaquillo sirve de base al Cerro Champaquí. Las pequeñas llanuras que a sus lados lo custodian son asiento de varios refugios: Puesto Domínguez o también conocido como “de Doña Nena”, Puesto de Ramón González, Puesto de Nelio Escalante y Rancho de Luna, siendo este último donde pasaríamos la noche al refugio de una cama y algo de calefacción.

El ambiente fue de alegría a pesar del cansancio extremo, disfrutamos de unas buenas pastas reponedoras de hidratos, y de una charla aleccionadora de como sería el día de mañana. Ya agotados y con una temperatura en el exterior que rondaba los -20 grados decidimos acobacharnos en nuestras camas con las bolsas de dormir técnicas preparadas para esta ocasión.

Con el sol mostrando su ilustre nariz tuvimos la maravillosa experiencia de despertar en el medio de la montaña. El frío calaba fuerte en los huesos pero una vez que nos pusimos toda la ropa técnica estábamos 10 puntos para hacer un desayuno potentoso y caliente. Preparamos lo mínimo e indispensable ya que hoy era el día de ataque a la cumbre y volveriamos si no teníamos demasiados inconvenientes al anochecer al refugio.

Volvemos sobre nuestros pasos del día anterior por un buen rato y vemos lugares que no comprendemos como los cruzamos a oscuras.  El sendero que nos acercará a la cumbre, en este zona, está calado en la piedra como una canaleta, muestra de la erosión hídrica y eólica. A poco de andar aparece la Cascada, que es uno de los más hermosos espectáculos del Champaquí, que obliga a los caminantes a disfrutar del agua fresca y de su música habitual. De regreso al sendero pedregoso, y entre interesantes diques pigmatíticos que sorprenden por su escultural formación, se encuentra la denominada Piedra Bautismal, equilibrada forma rocosa.

Hacemos parada en la Cascada donde aprovechamos para cargar agua, sacar unas lindas fotos y recuperar energía. A esta altura el recorrida era bien cuesta arriba y se sentía en el cuerpo y el alma el frío de la nieve y el esfuerzo realizado.

Acompañan flores silvestres, tabaquillos a granel y curiosos reptiles. Franqueado ese oasis entre las rocas inertes, una nueva bifurcación invita, hacia la derecha, a visitar la Casa de Piedra o también conocida como la “Cueva de los Cuarenta”, ya que ésta considerable cueva supo cobijar a cuarenta caballos con sus jinetes en el fragor de una tempestad. Junto a su ingreso, fiel guardián, un viejísimo tabaquillo.

Es seguro que no se puede encontrar en todas las Sierras de Córdoba, otro a mayor altura sobre el nivel del mar. En la mencionada bifurcación, el sendero hacia la izquierda nos llevará hasta el Refugio del Minero o “Kiosquito”, concavidad a espaldas de la Cueva de los Cuarenta, zona de descanso a la cual se arriba tras bordear los Ríos Congelados (solo apreciados en época invernal).

Dentro de la cueva nos preparamos para el ataque final a la cumbre, que está ahi nomas de nuestra mano. Lamentablemente el descanso hace que se pierda el ritmo y los que estaban cansados a punto de bajar la guardia sienten el doble el volver a ponerse en carrera. Le tocó a Chesca perder las fuerzas y no querer dar un paso mas a pesar de salir para intentarlo. Gabriela, guia notable, decidió que no sufriera y tomó la posta para bajar con ella hasta el rancho de luna.

Ya sin mi hermosa compañera comienzo el ataque final a la cumbre. Comenzamos trepando una escarpada subida a sabiendas que en su cumbre comienza los trecientos metros mas difíciles de mi historia. La caminata se hace lenta y ya se respira con dificultad. El Cañón o paso de las “Piedras Gemelas” es una zona con rocas partidas, desprendidas y desordenadas de grandes proporciones. Es necesario ayudarse con las manos, cuidando de golpes los tobillos y las rodillas. Rara vez corre a un lado un hilito de agua transparente. La figura de un Cristo de Hierro protege uno de los últimos tramos. La voluntad se pone a prueba.

Metros más arriba, el “Tobogán”, gran piedra lisa, demandará las más variadas destrezas para cerrar el último esfuerzo hacia la esperada cumbre. En este lugar, en épocas de gran afluencia, ya se pueden escuchar las expresiones de alegría de quienes llegaron, lo que motiva y entusiasma sobremanera.

Despues de un último esfuerzo para atacar la cumbre, con sogas, palos y muchísimo cuidado ya que todas las piedras estaban hiper resbaladizas por la escarcha del frio reinantes, la logramos domar. ¡Hicimos cumbre!La sensación fue de paz con uno mismo, con el esfuerzo hecho, con el compañero que te brindó una mano a cada paso. Mis sentimientos chocaban con la tristeza de no tenerla a Chesca conmigo, pero siempre tuvimos claro que el límite lo pone cada uno, esa es una premisa indiscutible para hacer montañismo, no ir mas allá de donde nuestras fuerzas puedan.

Sobre cada uno de los montículos rocosos del morro cimero, la mano del hombre ha ido dejando el testimonio de su paso. Trazando líneas imaginarias desde todos ellos, se dibuja un polígono pentagonal dentro de cuyo recinto se encierra la concavidad que muchas veces contiene agua. Todo dando el marco a la leyenda del Champaquí.

En dirección NNW del busto de San Martín, se ubica el de Jorge Newbery; quebrando la línea imaginaria hacia NE se alcanza el mástil. Desde el mástil al SE se llega al ángulo que marca el Hito del I.G.M. donde se identifican los 2.790 msnm., es una pequeña torrecita que a veces se emplea para lanzar señales luminosas; finalmente desde ésta hacia el S, la línea toca a la Cruz enclavada en el cerro.

Con la cumbre en nuestro bolsillo comenzamos la vuelta al campamento base del rancho Luna. El descenso lo haríamos por la ruta norte que es la mas empinada y exigente pero a su vez mas cercana al rancho. Bajamos la ladera del Champaqui hasta llegar al Cerrito de las Puertas. La marcha era intensa, pero cuidando muy bien donde pisar, siempre dicen que bajar es mas dificil que subir. Despues de este descenso doy fe de ello. Durante el descanso pudimos disfrutar de unas vistas únicas de las altas cumbres cordobesas incluyendo al vecino del Champaqui, el Cerro Nego o La Totora, que con apenas 249 metros acompaña al lado del gigante de Cordoba.

El atardecer nos fue ganando paso a paso en la bajada cuando llegamos a la cancha, un pequeño valle en la bajada que hizo las veces de descanso y de relax. Ahi pudimos disfrutar de un atardecer fantástico bajo un cielo limpio y puro. El sentimiento de lo pequeños que somos ante la inmensidad de la belleza de nuestra madre naturaleza acongoja. La sensación de estar en un instante que hace que nuestro paso en este mundo valga la pena es sublime. Ahi a pasitos está el rancho de Luna y mi pequeña hija que tanto extrañé en este pasaje de mi vida.

En el rancho me encontré con mi pequeña que por suerte estaba contenta de haber vuelto y haber recuperado fuerzas. Su cumbre estuvo a 200 mts del bonete del Champaqui y realmente fue admirable como llegó. La noche transcurrió como si 20 amigos de toda la vida se reencontraran en una reunión importante. Charlas, chistes, risas, y despues truqueada para terminar la jornada de forma impecable. Todavia nos faltaban una veintena de kilómetros al otro día para volver a la civilización asi que nos fuimos a dormir temprano.

La mañana volvió a presentarse fría pero con un cielo diáfano, como en los tres gloriosos días del fin de semana. Bártulos cargados y a volver a desandar el camino cruzando el río Tabaquillos, el desierto de la Virgen, el arroyo de las Socavonas para llegar al puesto de Moises Lopez donde nos tomamos un merecido descanso y nos comimos un chivito serrano de notable factura.

Salimos del puesto de López con la panza llena y el corazón contento, no contabamos con mucho tiempo antes de que nos alcance la noche. Cruzamos nuevamente el arroyo socabonas donde cargamos agua y juntamos al grupo para avanzar por un buen rato hasta llegar a un lugar que no habíamos visto a la ida. El Balcon es un acantilado donde de un lado pudimos ver lo maravilloso que se ven las sierras cordobesas.

Paramos para un par de fotos y bajamos unos metros hasta llegar al borde, ahi Miguel, el guía, nos muestra a la derecha algo impresionante, una cascada que caía desde donde estábamos por mas de 30 metros hasta llegar al fondo del barranco. ¿Que era mas impresionante que ver ese destello de naturaleza pura? Que estaba totalmente congelada y se veían los hilos de agua hecho hielo caer hasta el fondo.

Ya con esta vista esplendorosa aceleramos el paso, cruzamos el Mesilla, nos adentramos en el laberíntico pinar para llegar a la Vila Alpina en un buen horario. Fotos de rigor, abrazos por la tarea cumplida y a subir al micro para ir a Villa General Belgrano. Tras una hora estábamos en la estación de micros donde ahi mismo esperamos por nuestro servicio que nos traería a casa.

Una experiencia increíble. Extrema pero realizable es algo que yo le recomiendo hacer a todo el mundo aunque sea una vez en la vida. Cuerpo y espíritu buscando nuestro propio límite, sin competencia mas que con uno mismo. El valle de Calamuchita es un imperdible de mi amada Argentina, ojalá vuelva pronto.

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