Último día en esta ciudad que nos ha sorprendido muy gratamente. El destino final era dar una vuelta por el barrio de Las Condes, pero no en la zona de los rascacielos y los shoppings, sino en un lugarcito que parece que el tiempo no lo ha casi tocado...El Pueblito Los Domínicos.

Antes de tomarnos la linea 1 con destino a Los Dominicos, decidimos dar una vueltita por el shopping que está justo en frente del departamento que alquilamos. Mall VIVO Panorámico se encuentra ubicado en el centro comercial de la comuna de Providencia. Orientado principalmente a la moda y la mujer cuenta con 91 locales comerciales y una gran tienda Johnson. Tambien cuenta con patio de comidas, cajero, peluquería, casa de cambio y una tienda Nikon de las completas.

Al rato del paseo y algunas compras nos dispusimos a tomar la línea 1 rumbo a la estación Los Dominicos del Barrio Las Condes. Las Condes es una comuna del sector oriente del Gran Santiago en Chile, que junto con Providencia y la comuna de Santiago son el centro financiero y turístico de la capital chilena. La comuna está mayoritariamente habitada por familias con mayores ingresos económicos. Las Condes se ha transformado en uno de los sectores más representativos del Santiago del siglo XXI, con una enorme diversidad entre sus barrios (desde gastronómicos-comerciales pasando por sectores de oficinas hasta residenciales de alto nivel) y una interesante conjunción de arquitectura urbana innovadora, grandes parques y variados centros comerciales. Con una superficie de casi 100 km2, Las Condes tiene una población de 250.000 habitantes aproximadamente.

La comuna alberga importantes barrios financieros como el conocido con el nombre de Sanhattan y el barrio El Golf con oficinas de grandes compañías. También se caracteriza por la gran cantidad de espacios de áreas verdes y centros comerciales como el Apumanque ubicado en la estación de Metro Manquehue, el Parque Arauco ubicado junto al Parque Araucano y Alto Las Condes. En cuanto a transporte, parte de la comuna es recorrida por la Línea 1 (Roja) del Metro, también posee varias líneas de transporte público de buses de Transantiago en especial por la Av. Apoquindo que corresponde a la continuación de Av. Providencia.

Pero mas allá de todo lo expuesto arriba nuestra intención era visitar un lugar mucho mas pictórico y representativo de las raices de Chile, el Pueblito de los Dominicos. El Pueblito los Domínicos es un espacio que nació en los años 80 para albergar a artesanos y artistas que pudieran mostrar y vender sus obras. Con los años, y luego de haberse convertido en Zona Típica y patrimonial, sigue siendo un muy buen paseo para realizar en familia cualquier día de la semana. Una de las particularidades del lugar es que cada local tiene productos propios en diferentes áreas, como la madera, retablos, orfebrería, telas, antigüedades, plantas, aves, pintura, vidrio, entre otros.

El entorno del Pueblito los Domínicos, está antecedido por la Plaza, que en el último tiempo ha aumentado considerablemente su flujo por la llegada del metro con la línea 1. En uno de sus lados se encuentra un sector más acondicionado para los niños por sus juegos, mientras que hacia el lado sur, tiene un sector con pérgolas que permiten un lugar de paseo y de descanso al aire libre.

La historia de este lugar lleva consigo a grandes personajes. En el año 1544 Pedro de Valdivia entregó estas tierras a Inés de Suárez, las que luego sucedieron varias veces por distintas vías, a varias familias. Durante la Independencia, este lugar fue uno de los preferidos por Manuel Rodríguez para esconderse, y más adelante Barros Arana, Balmaceda y otros más ocuparon estas tierras con los mismos fines.

Años más tarde, la hacienda fue comprada por doña Antonia Portusagasti, quien se encontraba casada con Juan Gainsboroungh. Este matrimonio construyó una iglesia en honor a sus hijos fallecidos en sus terrenos. Al morir don Juan, donó en 1803 la capilla, la torre, sacristía, la casa y el patio de la hacienda a la orden de los Dominicos, bajo la condición que fundaran una casa de ejercicios para los habitantes del sector.

En 1847 se reconstruye el frontis con las dos torres que existen en la actualidad. La leyenda cuenta que durante la Reconquista, Manuel Rodríguez recibió ayuda de los monjes en sus viajes entre Santiago y Mendoza, y en 1891, sus dependencias dieron asilo a los perseguidos políticos. Fue erigida como Parroquia el 30 de septiembre de 1955 por el entonces Cardenal Arzobispo de Santiago Monseñor José María Caro. Su pequeño Templo, "el Galpón" y el Antiguo Convento, son la sede de la Parroquia San Vicente Ferrer, la que cuenta con la Capilla Nuestra Señora de Nazaret, en la que colaboran hermanas Dominicas de La Anunciata.

La Iglesia de San Vicente Ferrer (nombre oficial del templo) fue construida por Joaquín Toesca, teniendo la simplicidad y la pureza de líneas características de ese maestro de la arquitectura. Posee anchos portones de madera ennegrecidos, corredores laterales e interiores, vigas al descubierto y rejas forjadas. La estructura del templo une dos cubos entrelazados por sus vértices en donde el más alto contiene el altar y el coro de las monjes, correspondiendo el más bajo a la nave de los fieles. Su planta refleja el programa de una iglesia monástica ; es así que las dos comunidades, monjes y fieles se unen en torno al altar, pero quedan separados espacialmente por la estrechez que forma el ensamble de los dos cubos.

El altar es el centro del conjunto, hacia él convergen techos y muros, luces y sombras. El acceso corresponde a un cuerpo curvo y ascendente, construido por una rampa, que desde el ingreso al templo conduce hacia la nave, rematando con la imagen de la Virgen ; ella mira hacia la cruz que en el otro extremo del espacio interior preside el altar. El interior refleja la profunda intención de los diseñadores de crear un ambiente de recogimiento que incite a la oración, y transmite el espíritu monástico del edificio. De ahí que el juego de la luz resbalando por los blancos muros pintados de cal, es de primordial importancia, así como también la simplicidad del cubo con su desnudez, grandeza y hermeticidad, que se niega al paisaje circundante. El jardín interior de la iglesia nos regala una paz única y predispone a los visitantes para la misa destacádose también el alto grado de conservación del mobiliario original de la Iglesia que data de principios del siglo XIX.

La orden de predicadores (del latín: ordo praedicatorum u O.P.), conocida también como orden dominicana y sus miembros como dominicos, es una orden mendicante de la Iglesia católica fundada por Domingo de Guzmán en Toulouse durante la Cruzada albigense y confirmada por el papa Honorio III el 22 de diciembre de 1216. La orden dominica se destacó en el campo de la teología y doctrina al abrigo de figuras como Alberto Magno o Tomás de Aquino. Algunos de sus miembros integraron la Inquisición medieval. La orden fundó la Escuela de Salamanca de teología, filosofía y economía. Alcanzó su mayor número de miembros durante la expansión del catolicismo en los territorios de América, África y Asia incorporados a las coronas de Portugal y de España, donde se reconoce la labor de personajes como Bartolomé de las Casas por su contribución temprana a la defensa de los derechos humanos. La orden tuvo un declive en la modernidad hasta el siglo XIX, pero pudo recuperar su influencia con el impulso de teólogos como Enrique Lacordaire, participando activamente en el Concilio Vaticano II y, desde entonces, contribuyendo al desarrollo del catolicismo contemporáneo. El lema de la orden es Laudare, benedicere, praedicare (‘alabar, bendecir y predicar’).

Salimos de la Iglesia para seguir paseando por el pueblito de los Dominicos. Ahi nomas nos encontramos con una casa de subastas Monge&Cia que está instalada desde hace 7 años en un antiguo granero de adobe, reciclado, que fuera construido en el siglo XVIII , y que formaba parte del antiguo convento de Los Dominicos.

Y ahora llegamos al Centro Artesanal Los Dominicos. El Pueblito de los Domínicos es más reciente que las construcciones coloniales de los inicios, ya que fue desarrollado en los años 80 como una iniciativa privada que buscaba aprovechar las antiguas construcciones de establos y bodegas. En este espacio fue levantada una arquitectura simple y en adobe lo que fue llamado en un comienzo “Los graneros del Alba”. Hoy, luego de la declaración en los años 80 de esta zona como patrimonial, este sector se ha desarrollado en función de su crecimiento artesanal y artístico, que pretende resaltar las principales creaciones de nuestros artesanos.

El recorrido comienza por la Calle de las Flores, con el local que ofrece maceteros, plantas, hierbas y flores. Ruka Purayen es el bello vivero ubicado en uno de los primeros locales del Pueblito de Los Dominicos cerca de la entrada principal. Vende todo tipo de plantas de jardín e interior de tamaño pequeño y mediano, pudiendo encontrarse especies nacionales y exóticas. También venden implementos básicos de jardinería (macetas, tierra, abono, nutrientes, herramientas). La calle de las flores se enfrenta a una pileta de agua rodeada de flores, que da una primera bienvenida a los visitantes que llegan al lugar.

Luego del primer salto sobre el pequeño riachuelo que circula a través de todo el pueblito, se encuentra la Pajarería Guayatas y su jaula central con los pavos reales, un atractivo para los niños que van al lugar. Es por esto que se trata de un paseo recomendable para hacer en familia ya que tiene atractivos para grandes y niños. Otro de los principales aspectos que llama la atención de los niños cuando visitan el pueblito, son los locales que tienen aves, conejos, loros y cuyes.

En el pueblito existe una gran cantidad de locales con variedad de técnicas artesanales. Por ejemplo, se puede encontrar un local que trabaja con frutas seccionadas e incorporadas a vasos, copas, posavasos y jarrones. Siguiendo con el recorrido, pueden encontrarse gran variedad de productos para decorar, para hacer un buen regalo o para coleccionar artesanía local de gran valor. Lámparas, retablos, madera, pintura, cerámica, lapislázuli, tiendas de botellas y artefactos de vidrio. También es posible encontrar locales con carteras de cuero, chalecos, telares y objetos artesanales con modelos exclusivos que sólo se pueden encontrar en este lugar.

La Plaza Mayor es la primera detención de este recorrido, ya que tiene un amplio espacio para sentarse en bancas, descansar y comer algo en los restaurantes y cafeterías del lugar. Nuestro lugar de almuerzo fue en uno de los restaurantes de la Plaza Mayor donde fuimos en busca de algo rápido como hamburguesas con papas fritas y donde hicimos cata de cerveza premium. La decoración bien kirch del lugar nos encantó. Como se puede hacer mucho con tan poco. Un disco, unos carteles viejos y una patente de autos antigua de Nuñoa alcanzó para que no desentonara con el estilo artesanal y retro del pueblo.

La conjunción de espacio para vender, descansar, reflexionar, todo finamente integrado, como si el desorden del pueblito estuviera estudiado al detalle lo hace mas interesante aún. Es como que cada artesano expusiera su arte pensando "esto queda bien acá, con esta planta, esta cascada". Nada desentona.

Hacia el final del recorrido se encuentra la Calle del Barrio Antiguo, que destaca por un imponente horno en el que se cocinan reconocidas empanadas. De paso hicimos alguna comprita como una india mapuche hecha en madera como recuerdo a llevarnos igual nos faltaba algun regalito mas. Y Gaby encontró que le faltaba. En uno de los últimos locales vendían diferentes juegos de ingenio fabricados en madera. Un par fueron para casa para el pequeño Benito que durmió casi todo este paseo.

Cuando nos estábamos volviendo,en la estación L1 del subte tenian esta maqueta preciosa de la Iglesia de los Dominicos con su aspecto original. Con esto dimos por terminado el último día de recorrida en esta bella ciudad. Esperamos volver pronto a disfrutarla.

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