Nuevo día y tempranito caminamos unas cuadras para ir a tomar el subte L1 en la estación Los Leones rumbo a la estación La Moneda, destino final y dodne comenzaríamos la recorrida en el Casco Histórico. La comuna de Santiago corresponde al centro histórico de Chile, en ella se encuentran gran cantidad de museos, centros culturales, órganos comerciales, financieros, gubernamentales, etc. En sus inicios La Plaza de Armas era el principal centro donde estaba el Gobernador, el Cabildo, La Real Audiencia y la Catedral de Santiago. Aquí se dio inicio también a la independencia de Chile el año 1810. La comuna tiene una serie de sitios de interés, por nombrar algunos, Museo de Bellas Artes, Parque Forestal, Palacio de La Moneda, Plaza de la Constitución, Palacio de Tribunales, Ex – Congreso Nacional, Mercado Central, La estación Mapocho, etc.

Apenas bajamos del subte en la estación La Moneda nos encontramos con la Plaza Bulnes, lugar de origen del Paseo Bulnes. En el bandejón central de la Alameda que separa la Plaza Bulnes de la Plaza de la Ciudadanía se encuentra la Bandera Bicentenario. La Bandera Bicentenario fue inaugurada el 17 de septiembre de 2010 en conmemoración de los 200 años del inicio de la Independencia de Chile e izada por primera vez por un grupo de niños de las distintas regiones de ese país. Confeccionada en Estados Unidos y elaborada en nailon, mide 27 m de largo y 18 m de ancho. La Bandera Bicentenario es sostenida por un mástil de acero galvanizado de 61 mts., compuesto por seis secciones cónicas de 12 mts. unidas a presión desde su interior. Su fundación rodea la línea 1 del Metro y posee una profundidad de 18 mts.

Mirando hacia el norte aparece la Plaza de la Ciudadania y detras de ésta se yergue el primer edificio histórico que vemos en la recorrida, el Palacio de la Moneda. El palacio de La Moneda debe su nombre a la función original que cumplió, esto es, centro de acuñación de monedas. Su diseño es obra del arquitecto italiano Joaquín Toesca. La construcción comenzó en 1784 y culminó en la primera década del siglo XIX. Se emplearon como materiales cal de la hacienda Polpaico; arenas del río Maipo; piedras de la cantera colorada del cerro San Cristóbal; madera de roble y ciprés de los bosques valdivianos; cerrajería y forja española de Vizcaya; y 20 variedades de ladrillos horneados en Santiago para la construcción de dinteles, esquinas, pisos, molduras y los sólidos muros de más de un metro de espesor. De un estilo clásico, el edificio es un volumen horizontal que transmite fuerza y estabilidad. Orienta su fachada principal hacia la calle Moneda, y sus dependencias dan lugar a diversos patios, fuentes de luz y serenidad. El palacio de La Moneda es considerado uno de los edificios seculares más sobresalientes de la América Colonial. En 1846 se transformó en sede del Gobierno, función que cumple hasta hoy día.

Al pasar cerca de La Moneda, es imposible ignorar la única estatua que adorna uno de los costados de la Plaza de la Ciudadanía.La estatua de Arturo Alessadri, fundida en bronce, es obra del escultor italiano Aroldo Bellini, tiene un pedestal de mármol y fue inaugurada el 9 de noviembre de 1958 durante los primeros días del gobierno de su hijo Jorge Alessandri Rodriguez. Aunque hoy sea poco recordado, Alessandri marcó un hito en la historia del siglo XX chileno. Presidente en dos ocasiones (1920-1925, 1932-1938) y líder del Partido Liberal, marcó el comienzo del arribo de los sectores medios al poder político en el país. Encargó la Constitución de 1925 e influyó desde el liberalismo durante al menos tres décadas en el debate público. Conocedor de la historia contemporánea, era un convencido que sólo la apertura a reformas graduales (la “evolución”) podía evitar las revoluciones violentas, y que la democratización del país y la cuestión social eran asuntos que no se podían seguir postergando por más tiempo. Tal vez por lo aperturista de muchas de sus reformas, o por haber traído de vuelta el fuerte presidencialismo después de la experiencia oligárquica de la República Parlamentaria, lo cierto es que Alessandri hoy cuenta con un lugar de privilegio frente al Palacio de La Moneda.

Ahi mismo nos encontramos con el Centro Cultural la Moneda que es uno de los espacios públicos más destacados del Santiago contemporáneo. Está ubicado bajo la Plaza de la Ciudadanía, frente al Palacio de la Moneda. Desde su inauguración en 2006, ha traído al país exposiciones de nivel internacional, entre ellas colecciones de arte del Guggenheim, el ejército de terracota de la antigua China, pinturas de Frida Khalo y Diego Rivera entre otras.

Ahi mismo sobre la calle Teatinos, en la Alameda, se iergue el monumento al General San Martin. El monumento erigido en 1863, durante la Intendencia de Benjamín Vicuña Mackenna y fue obra del escultor francés Louis Joseph Daumas, constituye el primero en su tipo realizado por una nación extranjera en homenaje al héroe argentino.

Parados en esa misma esquina vemos la Torre de comunicaciones Entel que con una altura de 127.35 metros de altura y 19 pisos, fue luego del fin de su construcción en 1974 la estructura arquitectónica más alta del país, título que mantuvo hasta la inauguración de la Torre Telefónica Chile en 1996. Pese a ya ser superada en altura por otros edificios, sigue siendo la estructura de mayor prominencia en el casco histórico de la ciudad, estando ubicada junto a la Avenida Libertador Bernardo O'Higgins y a una cuadra del Palacio de La Moneda, por lo que se ha mantenido como un ícono de la ciudad hasta la fecha. Su construcción se inició durante el gobierno de Eduardo Frei Montalva, el 1 de julio de 1970, como parte del Centro Nacional de Telecomunicaciones. Luego de cuatro años de edificación, la Torre alcanzó su altura actual el 30 de agosto de 1974, fecha en que se realizaron los cortes de cinta. Su estructura estuvo influenciada por la Post Office Tower de Londres, que se había construido pocos años antes.

Primer edificio histórico que vemos es el Edificio de la ex Caja de Crédito Agrario. Esta construcción está localizada en Teatinos 10-20, este proyecto de 1939, de los arquitectos René Aránguiz Saravia y Luis Muñoz Maluschka, con la participación del Ingeniero Guillermo Franke. Se desarrolla en ocho pisos de altura, en medio de una cuadra de construcción continua. Siete módulos iguales dividen el edificio en franjas verticales. El uso actual del edificio comprende diversas reparticiones públicas del Ministerio de la Secretaría General de Gobierno, Tesorería General de la República, Ministerio de Agricultura.

En frente del Palacio de la Moneda nos encontramos con el Edificio Moneda Bicentenario. El inmueble se levanta frente a la esquina norponiente de La Moneda, en uno de los últimos sitios que faltaba llenar para terminar el barrio cívico de Santiago, proyectado por el arquitecto austríaco Karl Brunner en la década de 1930. El edificio de diez pisos y 39 mil metros cuadrados, tiene un helipuerto en el nivel superior, zócalo y tres subterráneos con estacionamientos. Una de sus características distintivas es que tiene un paseo peatonal subterráneo que lo une con el Palacio de la Moneda. Su habilitación requirió de un decreto especial que permitiera las conexiones subterráneas entre dos inmuebles. El paso subterráneo es importante porque el edificio aloja dependencias de ministerios que tienen su sede en La Moneda: Secretaría General de la Presidencia, Secretaría General de Gobierno, Ministerio del Interior y Seguridad Pública y el Ministerio de Desarrollo Social. También hay oficinas del Registro Civil y de la Contraloría General de la República, entidad que ha jugado un doble rol: como futura inquilina y como fiscalizadora.

Próximo edificio histórico el Ministerio de Hacienda. En 1929, bajo la administración de Carlos Ibáñez del Campo (1927-1931), comienza a construirse el edificio del Ministerio de Hacienda, proyecto diseñado por los arquitectos Josué Smith Solar y José Smith Miller. En 1927, padre e hijo profesionales, ya se habían adjudicado el concurso público para la remodelación de la fachada sur del Palacio de La Moneda, elaborando posteriormente un “Proyecto de Centro Cívico de la Capital” que comienza a desarrollarse en 1930. En este contexto, se reglamenta la altura de los edificios que van a rodear las plazas proyectadas en torno a La Moneda, a fin de equilibrar la composición con la cota y el estilo del palacio presidencial. Para tales efectos, el edificio del Ministerio de Hacienda era considerado un “rascacielos” en torno al cual se debían equilibrar algunas construcciones posteriores como la del edificio que se construía en Moneda con Morandé para la Caja del Seguro Obrero (1932, actual Ministerio de Justicia), justo en la esquina opuesta. En las nuevas dependencias del Ministerio de Hacienda se utilizan nuevas técnicas de diseño y construcción en altura, como el uso del hormigón armado y la utilización de plantas libres, según los novedosos postulados de la arquitectura moderna. Se conjugan perfectamente lo innovador y funcional del tramo central de las fachadas, con algunos elementos decorativos formalistas e historicistas de los primeros pisos, además de ciertos detalles ornamentales en el remate superior que podrían vincularse al “Art Decó”. Es así como la figura femenina ubicada en la esquina con calle Moneda, que en su mano sujetaba una vasija o jarrón, puede ser interpretada como “fuente o cuerno de la abundancia”, emblema de prosperidad y fortuna que proviene de la mitología griega. Este grandioso proyecto arquitectónico es considerado el primer gran edificio símbolo de las construcciones públicas, donde su gran atractivo y cualidad es que no se encasilla en ningún estilo en particular, sino que incorpora una serie de estilos que desembocan en una acabada y distinguida unidad.

Al lado está la sala del comedor con techos bajos abovedados y una gran mesa decorada con una vajilla inglesa y cristalería de colores portuguesa. En esta especie de nave, Neruda era el capitán y sus invitados eran los tripulantes. En cada lugar de este espacio esta el humor de Neruda reflejado. Las copas de colores(Portugal) que, según el, el contenido sabía diferente y mas alegre o los saleros y pimenteros con el nombre de morfina y marihuana con los que hacía reír un buen rato a sus invitados. En una alacena se guarda la loza inglesa y justo al lado hay una puerta secreta por la que Neruda aparecía de manera repentina, casi siempre disfrazado, para sorprender a sus amigos.

La cara Norte del Palacio de la Moneda da a la Plaza Constitución. Este espacio público es una explanada y está delimitada, en el sentido de las agujas del reloj, por las calles Agustinas, Morandé, Moneda y Teatinos, en el espacio de una cuadra completa. Alrededor de estas calles se ubican: el edificio del Banco Central de Chile, el Ministerio de Justicia (MINJUS), la Intendencia de Santiago, el Palacio de La Moneda, el Ministerio de Hacienda y el Ministerio de Relaciones Exteriores. El entorno de la Plaza es muy urbano. Los edificios de los ministerios, que datan de la década de 1930, tienen una altura promedio de 13 pisos y son muy homogéneos en cuanto a arquitectura y diseño. Algunos consideraron que eran un "atentado a la ciudad" por sus formas un tanto duras, pero con el paso del tiempo éstas se han ido acoplando con el entorno de la ciudad al haber un explosivo crecimiento, durante las últimas décadas, de los edificios en altura. La plaza en sí está surcada por una equis (X) peatonal, y otra peatonal de norte a sur que llega hasta el centro de ella, donde confluyen los caminos. Ocasionalmente, en la Plaza se instalan exposiciones, actos culturales y otras ferias de interés público.

Y al otro lado de la Plaza Constitución nos cruzamos con el ex edificio del Seguro Obrero. Recibe su nombre de la Caja del Seguro Obrero, entidad de la que fue sede. Actualmente es utilizado por el Ministerio de Justicia de Chile como su sede principal. La construcción de doce pisos y una terraza, destinada para la Caja del Seguro Obrero Obligatorio (creada en 1924), fue diseñada por el arquitecto Ricardo González Cortés, quien había sido influenciado por la Escuela de Chicago y el art déco. Comenzó a construirse en 1928 y fue completado en 1931. El 5 de septiembre de 1938 el edificio se hizo infamemente conocido por la llamada «Matanza del Seguro Obrero». Ese día, miembros del Movimiento Nacional-Socialista se tomaron el edificio, y se enfrentaron en un tiroteo con Carabineros. Tras terminar la toma, los policías masacraron a los jóvenes al interior del edificio, resultando un total de 59 muertos. Frente mismo al Ministerio de Justicia y mirando a la Casa de la Moneda está el monumento a Salvador Allende. Esta estatua de bronce fue inaugurada un 26 de junio del año 2000, en pleno gobierno de Ricardo Lagos. La ceremonia fue patrocinada por el ex Alcalde de Santiago Centro, Jaime Ravinet, y la fundación Salvador Allende. No obstante, el acto no estuvo exento de conflicto, debido a la pugna natural entre los seguidores y los detractores del lider trasandino.

Al lado del Ministerio de Justicia aparece otro emblema del Barrio Cívico, el Edificio de la Intendencia de Santiago. Bajo la estética neoclásica francesa, que predominaba en esa época, esta obra arquitectonica realizada por el arquitecto chileno Manuel Cifuentes (1888-1956). va en la línea del Museo de Bellas Artes, la Bolsa de Comercio, la Estación Mapocho y el Palacio de Tribunales, todos construidos a principios del siglo XX. En el vértice norponiente de la cuadra, se encuentra su entrada principal. El pórtico de ingreso tiene dos columnas y, rematando la fachada, se puede ver una cúpula campanario de tejuelas de fierro galvanizado, con una linterna y reloj. El Reloj del Campanario pese a que tiene cerca de 100 años de antigüedad sigue en perfecto estado y cada día anuncia los cambios de hora a los capitalinos.

Una cuadra mas y llegamos al cruce de Moneda y Bandera para encontrarnos con el exquisito Edicio de la Bolsa de Comercio. El edificio sede de sus operaciones, fue construido entre 1913-1917 por el arquitecto Emile Jecquier, en la calle Bandera en pleno centro de Santiago de Chile, sobre terrenos que pertenecieron a las monjas Agustinas. Fue inaugurado oficialmente el 25 de diciembre de 1917. Su arquitectura de clara inspiración renacentista francesa, cuenta con una planta de diseño triangular. La Bolsa de Comercio fue declarada Monumento Nacional en 1981.

Al lado del Edificio de la Bolsa de Comercio se iergue otro bello edificio histórico, ex Hotel Mundial. Ubicado en un terreno triangular, el edificio fue encargado por la Compañía de Seguros La Mundial, y construido entre 1920 y 1923. En 1935, el edificio fue arrendado, y funcionó como hotel, conocido como "Hotel Mundial", hasta 1975. El edificio presenta un estilo arquitectónico similar a los edificios de la Bolsa de Comercio de Santiago y el Club de La Unión, todos localizados en la misma zona que el edificio del ex Hotel Mundial, así como el Edificio Ariztía, ubicados a un costado del Paseo Ahumada, hacia el este, y la Alameda hacia el sur. La esquina principal del edificio tiene una estructura cilíndrica, la cual está adornada con pilastras y encabezada por una cúpula. Actualmente alberga oficinas del Banco BBVA.

Tomamos por Ahumada que es la peatonal mas antigua del casco historico. El Paseo Ahumada es una vía de exclusivo uso peatonal enclavada en el centro de Santiago de Chile, entre la Calle Plaza de Armas y la Alameda del Libertador Bernardo O'Higgins en sentido norte a sur, así mismo en sus dos extremidades se encuentran las estaciones de metro Universidad de Chile y Plaza de Armas. Se estima que diariamente transitan por esta arteria dos millones de personas. Debido a su alta congestión, sus transeúntes hasta principios del año 2000 eran vulnerables a múltiples asaltos, y ser víctimas de estafas por ambulantes, pero la mayor vigilancia conjunta entre Carabineros, Policía de Investigaciones de Chile y seguridad ciudadana municipal de la comuna de Santiago ha bajado estos crímenes en un 60% hasta la fecha. En este paseo se encuentran las principales casas comerciales y tiendas minoristas. Dentro de las curiosidades de este paseo cabe destacar una pantalla gigante instalada en el edificio ubicado en la esquina de Ahumada con Nueva York, donde concurren los transeúntes a presenciar eventos deportivos tales como partidos de la selección de fútbol o partidos de tenis importantes donde haya un representante del país.

Doblamos en Compañía de Jesus donde nos encontramos con el Palacio de Justicia. Este edificio alberga a la Corte Suprema de Justicia de Chile, la Corte de Apelaciones de Santiago y la Corte Marcial del Ejército, Fuerza Aérea y Carabineros. El diseño del proyecto correspondió al arquitecto francés Emilio Doyère, quien además dirigió técnicamente la obra, elaboró los planos y presupuestos, y redactó las especificaciones, siendo asistido por su alumno y discípulo chileno Alberto Schade. El palacio, construido entre 1905 y 1930, posee un estilo neoclásico, de inspiración greco-romana, con influencia francesa. Fue construido utilizando ladrillos y adobe en el área más antigua, y hormigón armado en la más nueva. Al frente del Palacio de los Tribunales de Justicia se encuentra la Plaza Montt-Varas y . En su centro se ubica el monumento a Manuel Montt y Antonio Varas, diseñado par Ernesto Biondi y realizado en Roma por Alessandro Nelli, que data de 1904.

Unos pasitos mas allá nos encontramos con el histórico Hotel España. Levantado en 1922 el hotel de estilo neoclásico mantiene la arquitectónica colonial en su edificación, armonizando con su entorno y con los demás edificios que los rodean. Al frente de éste aparece el Palacio Edwards.Este edificio ha recibido a lo largo del tiempo muchas denominaciones. Originalmente, pertenecía a la familia Edwards, por lo que se lo conoce por aquel apellido. También se le llamó Club de Septiembre, cuando fue la sede de reuniones de dicho grupo. El edificio tiene una inspiración renacentista, con un pórtico adelantado desde la fachada, flanqueado por columnatas. Tiene 2 pisos, una mansarda y un zócalo, y 60 habitaciones con una refinada decoración. La propiedad, cuando el edificio aún estaba en cimientos, pasó a manos de Agustín Edwards Ross, quien importó desde Francia muchos de los materiales de construcción y decoraciones. En 1974, en medio de trabajos de restauración, comenzó a funcionar la Academia Diplomática que lo sigue haciendo hasta hoy.

Y en frente al Palacio Edwards está el ex Congreso Nacional. El edificio del ex Congreso Nacional de Chile fue la sede que albergó las dos cámaras del Congreso Nacional desde 1876 hasta 1973. La construcción del congreso nacional se proyectó durante el gobierno de Manuel Montt. Los terrenos donde está construido pertenecieron a los Jesuitas. Los planos del nuevo edificio fueron realizados por el arquitecto francés Claude Françoise Brunet de Baines, quien fue contratado por el gobierno en 1848 y fallecido en 1855. En 1857 se iniciaron las obras a cargo de Lucien Hénault, pero en 1860, fueron interrumpidas por falta de recursos. En 1870, el arquitecto chileno Manuel Aldunate prosigue con las obras. Terminada finalmente por el arquitecto italiano Eusebio Chelli. El edificio del Congreso Nacional fue inaugurado, aún inconcluso, el 1 de junio de 1876, durante el gobierno de Federico Errázuriz Zañartu. El edificio tiene cuatro fachadas de doble altura definen su planta cuadrada (76×78 m). Estructura neoclásica inspirada en el periodo francés: en el acceso principal, ubicado por la calle Catedral, destacan las seis columnas corintias y frontones rectos en pórtico arman la fachada de ingreso. Los jardines fueron diseñados originalmente por el paisajista Guillermo Renner. El edificio está rodeado de un gran jardín ubicado donde estaba la Iglesia de la Compañía. En los accesos para los ingresos al Salón de Honor, hay estatuas de hierro fundido, son esculturas humanas que en sus manos sostienen lámparas. Las especies vegetales que adornan el jardín son diversas clases de palmeras, cedro del Líbano, castaño de la India y copihue.

Siguiendo por la calle Catedral una cuadra mas nos encontramos con la Plaza de Armas. Est espacio urbano es el núcleo del centro histórico de la capital de Chile. La Plaza de Armas se ubica en el cuadrante formado por las calles Catedral y Monjitas por el norte, 21 de Mayo y Estado por el este, Compañía y Merced por el sur, el Paseo Ahumada y el Paseo Puente por el oeste. Bajo la Plaza se encuentra en la actualidad la estación Plaza de Armas del Metro de Santiago, inaugurada en 2000. La Plaza surgió junto con la ciudad el 12 de febrero de 1541 sobre la base de una preexistente kancha inca, donde habría habido un monumento solsticial. Allí se habrían cruzado dos variantes del camino del Inca que se desprendían del valle del Aconcagua para juntarse nuevamente en las cercanías del cerro San Cristóbal: el camino de la costa y el principal.

En el medio de la plaza aparece la estatua "A la Libertad de América" que es el punto de referencia para medir las distancias a lo largo y ancho del país. La cruza el "Kilómetro Cero". Fue el primer monumento que llegó a Chile, después de consolidada la Independencia. Corresponde a un conjunto de inspiración griega clásica, comprado por el diplomático chileno Javier Pérez Rosales al escultor italiano Francisco Orsolino. Representa a la diosa Minerva que entrega la libertad a América simbolizada por un indígena. En la base aparecen unos caimanes que lanzan agua por el hocico y un dios desnudo que simboliza al río Orinoco. El pedestal tiene cuatro relieves que recuerdan a Simón Bolívar, la batalla de Ayacucho, la salida de la Escuadra Libertadora de Valparaíso, y la entrada de tropas chileno-argentinas a Lima. El conjunto es de típico estilo Romántico, en el que se entrecruzan la concepción formal clásica con lo exótico y fantástico de la realidad americana, que tanto atraía a los románticos. A pasos de la estatua aparece un Odeon donde cientos de personas se reúnen en la pérgola central a jugar ajedrez. Para las visitas, el precio es de $500 pesos, y para quienes ya son socios, es gratuito. Una jugada tiene que ir acompañada de un cigarro y un buen café. Tambien se hacer conciertos y eventos de moda en esta famosa pérgola santiaguina.

Rodeando la plaza tenemos varias joyas arquitectónicas de la ciudad. Empezamos con la Catedral de Santiago.La construcción completa abarca casi una manzana entera, aunando en el conjunto la Capilla del Sagrario y el Palacio Arzobispal, también monumentos históricos. Aunque gran parte de lo que hoy vemos por frontis de la Catedral se atribuye a Joaquín Toesca, Cuando el arquitecto tomó bajo su mando las obras en la Catedral de Santiago, en 1780, el proyecto había pasado por cuatro personajes anteriores. Los planos de esta nueva catedral para Santiago fueron obra de Pedro Vogl y Juan Hagen que enviaron su proyecto a España para la aprobación real, en 1753. Después de Vogl y Hagen, siguieron como directores de las obras Matías Vásquez de Acuña y Francisco Antonio de Barros. Este último tuvo un corto paso por las obras, en 1779, hasta que Toesca llegó al mando. Finalmente la Catedral es consagrada en 1906. El templo principal está compuesto por una planta de tres naves. Su ancho es de 45 metros y su largo, desde la fachada hasta las puertas que dan a la calle Bandera, es de unos 100 metros. Ello da una superficie de unos 4.500 metros cuadrados. Se destacan el altar mayor, construido en Munich en 1912 en mármol blanco con aplicaciones de bronce y lapizlázuli; la capilla para el Santísimo Sacramento, copia de la de San Juan y San Pablo Mártires existentes en Roma; el órgano, los dos púlpitos y los asientos del altar, fabricados en caoba por jesuitas bávaros, durante el siglo XVIII.

Contra la cara sur de la Plaza de Armas aparece el edificio del Correo Central de Santiago. a construcción se inició en 1882, aprovechando algunos muros que quedaron en pie luego de que un incendio destruyera la construcción anterior. El arquitecto a cargo fue Ricardo Brown. La primera apariencia del edificio radicalmente distinta a como lo vemos hoy; era de estilo neoclásico, con dos pisos, dos columnas a cada lado de la entrada principal y una fachada lisa y de frontón triangular. Luego, con sucesivas transformaciones, se adoptó un estilo con más influencia francesa: Ramón Feherman, en 1908, trabajó especialmente en el frontis que da hacia la plaza, dejando el flanco de la calle Puente sin tocar. Este arquitecto del Ministerio de Obras Públicas de la época agregó un piso de altura, cúpula y mansarda al estilo francés y tejado de vidrio sujetado por estructuras metálicas.

Al lado del Edificio de Correos está el Museo Histórico Nacional de Santiago. El museo se encuentra funcionando desde 1982 en el "Palacio de la Real Audiencia", también denominado "Palacio de la Independencia", en el vereda norte de la Plaza de Armas de Santiago, que data de 1808. Este palacio está instalado sobre parte del solar que perteneció a Pedro de Valdivia, que tras su muerte, fue dividido una parte de las tierras fue destinada a la construcción de la residencia del gobernador (que alberga actualmente la oficina central de Correos de Chile), y la otra posteriormente serviría para instalar la Real Audiencia y el cabildo colonial. Al inicio de la Independencia, el edificio se convirtió en el epicentro de los sucesos políticos de aquella época: fue la sede del Primer Congreso Nacional en 1811, y la casa de gobierno durante la Patria Vieja, entre 1812 a 1814. En el periodo de la Reconquista Española fue nuevamente sede de la Real Audiencia. Entre 1847 y 1929, el palacio albergó a la Intendencia de Santiago y, posteriormente, fue utilizada como dependencia del Servicio de Correos y Telégrafos, hasta 1978. El 1 de Diciembre de 1969, por sus méritos históricos y arquitectónicos, fue declarado Monumento Nacional. Años más tarde pasó a manos del Museo Histórico Nacional, que lo reconstruyó entre 1978 y 1982, restaurando sus características originales y lo acondicionó para albergar sus colecciones y dependencias.

Salimos de la Plaza de Armas tomando por la calle Merced para toparnos con la famosísima Casa Colorada. La Casa Colorada es uno de los principales ejemplos que se conservan de la casa colonial chilena. Es una casa colonial construida con muros de piedra sillar, techumbre de madera en roble, y canelo en los entrepisos con armazones de coligüe. Esta casa se ubica en la calle Merced 860 (en su época esa calle se conoció como la "de los Condes y Cruzados", pues ahí se habían instalado las familias más importantes de la capital). Esta vivienda fue construida para el presidente de la primera junta de gobierno, don Mateo de Toro y Zambrano, que vivió ahí hasta su muerte. Este compró el solar en el año 1769, encomendándole al portugués Joseph de la Vega su construcción, la que comenzó el mismo año. La construcción tardó 10 años, pero a pesar de la tardanza, el resultado fue muy elogiado. En su época fue el único edificio particular con fachada de piedras y de dos pisos. La Casa Colorada fue la residencia de los Condes de la Conquista hasta el fallecimiento de la IV Condesa, Doña Nicolasa de Toro-Zambrano y Dumont de Holdre de Correa de Saa. A finales del siglo XIX, pasó a sus hijos, los Correa y Toro, manteniéndose en manos de la familia hasta mediados del siglo XX. Actualmente la Casa Colorada alberga el Museo de Santiago, encontrándose en muy buen estado. Allí se exhiben muestras relacionadas a la fundación de Santiago y su desarrollo a lo largo del tiempo.

Dos cuadras mas adelante por la calle Merced aparece la Basílica de la Merced. Es una de las iglesias más hermosas de la capital. En su interior se encuentra la segunda imagen católica más antigua del país, la Virgen de la Merced, traída a Chile por el Padre Antonio Correa en 1548. La Orden de La Merced fue la primera congregación católica que llegó a territorio nacional, junto a Pedro de Valdivia. El mismo gobernador le encargó a los Mercedarios el cuidado de la Virgen del Socorro, la primera imagen católica que llegó al país. Motivados por la evangelización en el sur de Chile, dejaron la capital. Sus terrenos originales al sur de la Cañada, actual Avenida Libertador Bernardo O’Higgins, fueron ocupados por la orden de los Franciscanos, quienes aún siguen en el mismo lugar. Una vez de regreso en Santiago, los mercedarios recibieron los terrenos para la construcción de un nuevo templo, pero la Virgen del Socorro quedó definitivamente al cuidado de los Franciscanos. La iglesia, construida en albañilería de ladrillo consta de tres amplias naves: una central de mayor altura y cielo abovedado y dos laterales con cielo plano horizontal. Son separadas por arcos sobre columnas cilíndricas de piedra. Los arcos tienen 9 metros de altura, su arranque es de piedra, pero las demás partes son de ladrillo sin armadura. Las dos torres laterales poseen muros de ladrillos con remates de madera. Los pavimentos y la techumbre son de madera, y la cubierta de teja de arcilla colonial. La fachada tiene los colores del escudo mercedario. Prevalece el estilo dórico aunque rejas y hornacinas de tendencia barroca hayan sido incorporadas posteriormente. La iglesia da sobre la plazuela de la Merced que abre una buena perspectiva sobre el conjunto. La construcción que hoy podemos apreciar data de 1760 y fue declarada Monumento Nacional en 1977.

Doblamos por Enrique MacGiver hacia el norte. Un par de cuadras de caminata y aparece La Casa Velasco. Su construcción data de la primera mitad del siglo XVIII. En 1822 vivió allí el ministro José Antonio Rodríguez Aldea, fue ampliada en 1831 y vendida en 1845 a la familia Velasco Almarza. La Casa de los Velasco, como se le conoció desde entonces, era una de las curiosidades de la capital y muchas crónicas de la época reprodujeron sus patios y salones. Poco antes de morir, sin descendientes, los Velasco se deshicieron de la propiedad. Se demolieron el segundo patio y la antigua huerta para construir casas de renta hacia calle Mac Iver. El primer patio lo compró la Compañía Chilena de Electricidad en 1928. Su presidente, Mr. Pearson, encargó al arquitecto inglés Víctor Heal su completa restauración. Este enfatizó el origen colonial del edificio, agregó un balcón corrido en toda su fachada y en su interior puso rejas, vigas y puertas que procedieron, gran parte de ellas, de la demolición de los claustros de San Francisco. Pintó rojo colonial el exterior y, sobre la antigua portada, colocó el escudo de don José Antonio Manso de Velasco, Gobernador de Chile, creyendo, erróneamente, que pertenecía a la misma familia Velasco que había vivido en la casa desde 1818. En 1981 la casa de los Velasco fue declarada Monumento Histórico. La casa quedó afectada por el terremoto de 1985 y fue tomada en comodato en 1990 por el Senador Gabriel Valdés, quien contrató a los arquitectos Juan Echeñique y José Cruz para su integral recuperación. El Senado la ocupó para su presidencia hasta el 2001, año en que fue cedida como sede del Excelentísimo Tribunal Constitucional de Chile. Actualmente, la casa pertenece a la Corporación de Fomento de la Producción.

Frente a la casa de Velasco aparece la Iglesia de San Pedro. Obra del arquitecto Emilio Doyére, y construido entre los años 1890 y 1896, en terrenos de la residencia de la familia Fernández Concha, quienes ordenaron su construcción para luego donar la iglesia a la Congregación de Nuestra Señora de la Caridad del Buen Pastor.1 El templo está dedicado a san Pedro, santo patrono del padre de la benefactora Rosario Fernández Concha. De estilo gótico y de base o planta de cruz latina, la iglesia se compone de tres naves, siendo la central de mayor altura que las laterales adyacentes, sumado a una única torre en su fachada. En el interior, el cielo del templo contiene pinturas de los italianos Pedro Pelli y Oreste Rosso, y vitrales originales de Múnich, Alemania. El terremoto de 1985 dejó a la iglesia con serios daños en sus muros y en la torre, por lo que fue restaurada por el arquitecto Jorge Gómez en 1992.

Doblando hacia el este por la calle Esmeralda nos topamos con la Posada del Corregidor. Este inmueble patrimonial fue construido a fines del siglo XVIII, en el sector denominado calle de Las Ramadas. A diferencia de lo que se dice, éste inmueble nunca fue una casa, sino que se pensó como una Posada que daba la pausa a los carreteros que emprendían viaje cruzando el Mapocho para ir por el camino de Chile (Av. Independencia). Hasta fines del siglo XIX funcionó como taberna, la que se conoció con el nombre de La Filarmónica y reunía allí a una variopinta gama de parroquianos. El edificio es una casa de esquina de planta rectangular, con dos niveles. Cuenta con un balcón corrido soportado por canecillos tallados, y pilares que sostienen el techo. Presenta un pilar de esquina de piedra rosada, y su acceso principal se forma por dos portones gruesos que le dan entrada al primer nivel. Sus muros son de adobe y su cubierta de teja colonial. En el año 1979 fue adquirida por el Banco del Trabajo, entidad que restauró por completo el edificio, y que en 1985 entregó en comodato al municipio de Santiago, que abrió la construcción como centro cultural costumbrista, realizándose desde entonces exposiciones de arte y encuentros artísticos y literarios.

Un par de paso mas allá llegamos a la Costanera Norte, eje de la autopista Eje Oriente-Poniente, y que corre soterrada entre las avenidas Andres Bello y Santa María y paralelo al río Mapocho. Ahi mismo nos topamos primeramente con el Monumento a los Héroes de Iquique de Plaza Capitán Prat (Barrio Mapocho, Santiago). Inaugurado recién en 1962, constituye el primer monumento erigido en Santiago en homenaje a los héroes del 21 de mayo de 1879, levantado en la plaza llamada entonces Venezuela, hoy Capitán Prat. Fue construido por el destacado escultor nacional José Carocca Laflor. Lejos del mar, sin embargo, el monumento tiene sutiles alusiones al océano infinito. Se lanza como un faro de roca verde traída especialmente desde Talca, y el Capitán Prat -acompañado de un guardiamarina, dos marineros y de la Gloria a sus espaldas- alza su mano apuntado perdida hacia un horizonte, rumbo al mar. Se ubica, a su vez, frente a la ex Estación Mapocho, precisamente desde donde salían otrora los ferrocarriles hacia las ciudades de la costa. Al pie de las imponentes figuras, puede leerse la carta que el Almirante Miguel Grau dirigiera a la vida de Prat, Doña Carmela Carvajal, el mismo día de la contienda en Iquique. El monumento no ha sido bien cuidado. Debió ser restaurado enteramente luego de un potente atentado terrorista explosivo de septiembre de 1990.

Tambien vemos a lo lejos el Centro Cultural Estación Mapocho. Este espacio cultural está ubicado en el Parque de Los Reyes, en el centro histórico de la ciudad de Santiago, Chile. Ocupa el edificio de la antigua Estación Mapocho de la Empresa de los Ferrocarriles del Estado, que fue reconvertida a comienzos de los años 90. El centro cultural es un espacio patrimonial destinado a la difusión cultural del país. Acoge a casi un millón de visitas por año[cita requerida] en diversas actividades, expresiones artísticas y culturales. Posee el Premio Reina Sofía de Patrimonio Cultural. Además es un punto de encuentro en torno a ferias, congresos y conferencias internacionales. Su historia y ubicación privilegiadas en el corazón de Santiago, convierten a la ex Estación de ferrocarriles en una referencia cultural para visitantes chilenos y extranjeros. Con una superficie de más de veinte mil metros cuadrados distribuidos en cuatro niveles, posee un enorme valor histórico, patrimonial y emocional para los santiaguinos. El centenario edificio fue remodelado entre los años 1991 y 1994. El paso de estación de ferrocarriles a centro cultural constituyó una señal de la importancia que tiene la cultura en la construcción de una sociedad.

Seguimos avanzando sin prisa pero sin pausa hasta llegar al famosísimo Mercado Central de Santiago. Este mercado se encuentra entre las calles Ismael Valdés Vergara, 21 de Mayo, San Pablo y Puente. El edificio se comenzó a construir en 1869 y fue inaugurado el 23 de agosto de 1872, hace 143 años. Las obras de construcción del Mercado Central de Santiago (que vino a reemplazar a la antigua Plaza de Abastos, destruida por un incendio en 1864) se iniciaron en 1869. El diseño elegido para el edificio, llevado a cabo por Edward Woods y Charles Henry Driver fue una planta cuadrada definida por una estructura central de fierro. Fundida en Glasgow (Escocia) por la compañía de ingeniería Messrs Laidlaw & Sons, cubría una plaza interior dejada por el perímetro de una estructura de albañilería en ladrillo de arcilla cocida, cuyo diseño fue obra del urbanista Manuel Aldunate y Avaria. La construcción del edificio estuvo a cargo del arquitecto Fermín Vivaceta. Las obras, realizadas por el contratista Juan Estephani, finalizaron el 23 de agosto de 1872. Su inauguración tuvo lugar durante la «Exposición Nacional de Artes e Industrias», organizada por el intendente de Santiago Benjamín Vicuña Mackenna, bajo la presidencia de Federico Errázuriz Zañartu.

Desde que fue inaugurado, el edificio ha sido modificado en varias ocasiones. En 1884, se construyó un segundo anillo perimetral en albañilería de ladrillo. En 1900, el edificio se equipó de luz eléctrica y se le incorporaron puestos informales. Entre 1927 y 1930, se demolió el frente Norte debido a la ampliación de la calle Ismael Valdés Vergara. En 1983, se efectuó la restauración del edificio, a cargo de la Ilustre Municipalidad de Santiago, incorporándose los volúmenes de Administración por calle San Pablo. El edificio cuenta con dos pisos y posee 241 locales (botillerías, carnicerías, hierberías, panaderías, pescaderías, queserías, tiendas de abarrotes y de artesanía) que son visitados por turistas, tanto extranjeros como nacionales. Cerca de 800 personas trabajan en él. En la actualidad, el Mercado Central de Santiago es un lugar reconocido por su gastronomía, que ha conservado tradicionales recetas criollas (entre sus especialidades se cuentan platos típicos como el mariscal, la paila marina y el pescado frito), formando parte del patrimonio culinario chileno.

Una vez adentro lo primero que se ve es la plaza renovada con piletas de agua, nuevas bancas y una fachada donde destacan los toldos del restaurante “El Galeón”, que ocupa la mayoría del espacio sector norte del Mercado. Por su parte, “Don Augusto” y “La Joya del Pacífico” son los restaurantes que destacan en el centro del Mercado, el que en las horas de almuerzo se transforma en un verdadero espectáculo de colores y exquisitos olores. También a pasos de los restaurantes, todos los productos están fresquitos en las 22 pescaderías del Mercado Central. “El delfín dorado”, “Zeus”, “El calamar”, “El roquerío” y “Corazón del Pacífico”, son algunos de los locales que en su mayoría son administrados por familias hace muchos años. Chile es un país muy rico en variedad de fauna marina donde se ofrecen mariscos como choros, locos, ostiones, almejas, camarones, erizos, jibia y una gran variedad de pescados.

Para almorzar nos decidimos por El Galeón. Hace ochenta años, Javier Morgado, el primer dueño del restaurante “El Galeón” fue uno de los pioneros en poner locales de comida al interior del Mercado. Actualmente, el restaurante es dirigido por sus nietos que, motivados por la empresa familiar, estudiaron para ser administrador de empresas y chef de cocina. Hoy, con 480 trabajadores, “El Galeón” ha aportado al Mercado un aire más turístico y publicitario.Dentro de una carta variada, especialmente apuntada a productos del mar, nos decidimos por un jardín de mar(camarones, cholgas, vierias, ceviche, pinza de jaivas, mejillones), Ceviche de Corvina Jaiba y una Paella Caldillo de mariscos espectacular.

Con la panza llena salimos nuevamente a la ruta del conocimiento. Volviendo sobre nuestros pasos por la Costanera Norte llegamos a otro barrio emblema de la zona, el Bellas Artes. Junto al barrio Lastarria, el barrio de Bellas Artes tiene entre sus calles y alrededores, diversas posibilidades de actividades para desarrollar tanto al aire libre, como en sus salas de teatro, bares, etc. Es posible ir al Parque Forestal, donde cada fin de semana se pueden ver familias y grupos de amigos practicando deporte, disfrutando de algún espectáculo al aire libre o simplemente reunidos para compartir un buen momento, especialmente en temporada de verano. En medio del Parque Forestal está el museo de Bellas Artes y de museo de Arte Contemporáneo, posibles de visitar de martes a domingo y apreciar las diferentes exposiciones que en ellos se realizan.

El museo posee un patrimonio artístico compuesto por más de 3000 piezas, adquiridas por medio de compras, donaciones y premios de salones oficiales. Posee la principal selección de escultura chilena del país y la segunda colección de pintura nacional más completa de la nación después de la Casa del Arte, o Pinacoteca de la Universidad de Concepción. Las obras conservadas del museo abarcan la producción artística del país desde la época colonial, además, conserva núcleos de arte universal, destacando las colecciones de pinturas italianas, españolas y flamencas, colección de grabados, colecciones de dibujos y fotografías, y un conjunto de esculturas africanas.

Frente al Museo de Arte Contemporáneo (MAC), en el sector poniente del Parque Forestal, se encuentra “El Caballo” de Fernando Botero, célebre pintor, escultor y dibujante colombiano. Este robusto animal, que representa al Caballo de Troya, constituye uno de los mejores ejemplos escultóricos del artista y, sin duda, llama la atención por su escala y sus características. Es obeso y armónico a la vez, con formas redondeadas bien definidas. Pese a que su estética no dejó en su momento de mostrar controversias, la ubicación y el formato es mayormente aceptado por la ciudadanía, siendo un punto de referencia para muchas personas.

Ahi mismo en el parque forestal 4 aparece la obra Monumento a los Bomberos encargada en 1913 al escultor catalán Coll y Pi por la Ilustre Municipalidad de Santiago, con el propósito de rendir homenaje al Cuerpo Voluntario de Bomberos, en el aniversario nº 50 de su fundación. La pieza, realizada en acero, representa a un bombero que carga en sus hombros a una mujer, rescatándola de una eventual tragedia. En cada uno de los cuatro lados del pedestal que sostiene a la escultura, hay una placa: una es símbolo del Cuerpo de Bomberos, otra conmemora su fundación en 1863 y dos registran los nombres de los mártires.

En frente del Museo Nacional de Bellas Artes nos topamos con esta extraña construcción llamada el Castillo Forestal. El denominado Castillo Forestal, en realidad no es mas que una modesta casa construida en el Parque Forestal, con motivo del Centenario Nacional, que alojaba al jardinero que se ocupaba de la mantención. El parque, que data del Centenario Nacional en 1910 se inauguró junto al Museo de Bellas Artes, ubicado al otro lado de la calle. Con el tiempo la casa dejó de funcionar como tal, dando paso a una serie de ampliaciones y ocupantes temporales que paulatinamente fueron deteriorando la obra, hasta el abandono definitivo, hace algunos años. En el año 2013 los arquitectos Mathias Klotz y Lilian Allen, recibieron la misión por parte del empresario Jerome Reynes de renovar el castillo y crear un restaurant de estilo francés dentro de este, se mantuvo la mayor parte de la fachada del castillo y se acomodó a las necesidades de un restaurant de gran nivel logrando una perfecta combinación de diseño y gastronomía. El Castillo actualmente es Patrimonio Nacional.

Bajamos por la calle José Miguel de la Barra. Esta vía nace frente al Puente Loreto y se extiende hasta calle Merced, mirando de frente al Cerro Santa Lucía. Marca el límite que divide los barrios Bellas Artes y Lastarria. Los pequeños cafés y restaurantes desplegados en sus veredas resumen el sello de ambos sectores y brindan la posibilidad de disfrutar de buena gastronomía y hacer una pausa en la ciudad; además de comprar en algunas pequeñas tiendas y librería de esta calle y de las otras que la cruzan, como Merced y Monjitas.

El cerro Santa Lucía es un pequeño cerro ubicado en el corazón de Santiago, que limita al sur con la Alameda y se encuentra entre las calles Santa Lucía, Merced y Victoria Subercaseaux. Su ubicación le hace tener una excelente conectividad con el resto de la ciudad, por lo que es muy fácil poder visitarlo. Si bien en un inicio este cerro se presenta como punto de reconocimiento y mirador de la ciudad, hoy se ha convertido en un importante foco de turismo y paseos dominicales por los atractivos que presenta en su interior, como fuentes, terrazas y miradores creados bajo la intendencia de Benjamín Vicuña Mackenna.

En el año 1872 Benjamín Vicuña Mackenna concibió un gran proyecto de mejoras urbanas que se aplicaron a Santiago con ocasión del Centenario de la República. Como consecuencia de esto, el cerro recibió una importante transformación como nuevos caminos de acceso, una capilla en la cima, nueva forestación con árboles de distintos tipos, nuevas fuentes, miradores y senderos. En resumen, esta transformación originó uno de los paseos más representativos de la ciudad y se convirtió en uno de los aportes más significativos para Santiago. Uno de los datos de este cerro, que por lo general se desconoce, es que entre 1840 y 1862, antes de la remodelación que realizó Vicuña Mackenna, funcionó el primer observatorio astronómico en la cumbre, el que luego fue trasladado a la Quinta Normal bajo la dirección de don Ignacio Domeyko.

Uno de los principales hitos del cerro es el Castillo Hidalgo, el cual se construyó en la época de la colonia con el fin de ser un fuerte que permitiera vigilar la ciudad desde las alturas. En 1874, el Castillo Hidalgo se acondicionó para acoger el nuevo Museo Histórico, pero después de 1886 comenzó a decaer, las colecciones comenzaron a dispersarse y al final el castillo terminó utilizándose como bodega, hasta que con motivo del Centenario se volvió a remodelar y actualmente se utiliza como centro de eventos. Otro de los atractivos son las Terrazas del Cerro, entre las que destaca la Terraza Caupolicán, que aloja la estatua de este líder indígena; la Terraza Neptuno, que se caracteriza por su gran fuente y por ser uno de los puntos de acceso a la subida; y la Pedro de Valdivia.

En frente del Cerro Santa Lucia aparece la Biblioteca Nacional de Chile. La Biblioteca Nacional de Chile, principal centro bibliográfico del país, fue fundada el 19 de agosto de 1813 y tiene su sede en la ciudad de Santiago. Se encuentra ubicada en la Alameda n.º 651, cuando el Estado compró el terreno del convento de las monjas claras donde en 1925 se terminó de construir el edificio donde se ubica desde entonces. A lo largo de su historia, la Biblioteca Nacional ha pasado por cinco edificios, entre ellos, uno construido en 1805 por el arquitecto Joaquín Toesca y otro construido para el Real Tribunal del Consulado, donde se celebró el Cabildo Abierto del 18 de septiembre de 1810. Pero el edificio en que se emplaza actualmente fue construido en dos etapas: la primera parte que da hacia la Alameda se construyó entre 1913 y 1925 (piso de mármol original, variados elementos decorativos y mejor calidad en la construcción), mientras que el ala norte que da hacia la calle Moneda se construyó en 1963 y con menos elementos. Pese a sus diferencias, el estilo neoclásico de todo el edificio y el ambiente intelectual dan a los visitantes la sensación de un viaje en el tiempo rodeado por obras sublimes para la historia del hombre y de Latinoamérica.

Entre el Cerro Santa Lucia y la Biblioteca Nacional se encuentra la plaza Benjamín Vicuña Mackenna. Esta plaza fue construida en 1901 y su nombre es en honor al político e historiador Benjamín Vicuña Mackenna. En el centro de la misma se encuentra una estatua de bronce de Vicuña Mackenna, obra del escultor francés Jules-Félix Coutan. La escultura integra las referencias físicas del prócer e incorpora elementos, como un lápiz, unas hojas de papel en sus manos y la vestimenta formal que simbolizan las actividades que desarrolló a lo largo de su vida. Su presencia está enaltecida por la posición en la que el espectador debe mirarlo, alzando la vista. Lo acompañan dos alegorías: una mujer alada, que representa la Historia, gran pasión de Vicuña Mackenna, y una mujer guerrera que, sentada sobre un ánfora de la cae agua a la pileta, alude a la ciudad de Santiago.

A un costado, una estatua convive con vendedores callejeros, palomas y perros callejeros. Este monumento data del año 1934, cuando el escultor chileno Virgilio Arias Cruz diseñó la obra en bronce, para ser inaugurada finalmente el 19 de mayo de 1935, durante el gobierno del, también liberal, Arturo Alessandri Palma. La figura se encuentra sobre un pilar con una breve inscripción que dice: “A Barros Arana. Homenaje de sus conciudadanos.”.

Y lo último que vemos antes de dar por terminado este intenso día es la Iglesia de San Fransisco. La Iglesia y el Convento de San Francisco es la construcción colonial más antigua de Chile. Hay en ella trabajo y creatividad de indígenas, mestizos y europeos; la obra, por otra parte, es tanto colonial como republicana. Su interior es un refugio para el transeúnte, que dentro de los claustros y del templo se abstrae del ajetreo urbano y toma estrecho contacto con una forma de vida recogida, reflexiva y espiritual. La Iglesia y Convento de San Francisco tienen su origen en la Ermita del Socorro, establecida para albergar la imagen de la Virgen de esta advocación, traída al país por el conquistador hispano, fundador de Santiago, Pedro de Valdivia. Esta imagen, tallada y policromada en Italia, fue muy venerada tanto por Valdivia como por sus compañeros, quienes atribuyeron a su intercesión el haber sobrevivido a los ataques de los indígenas. Su devoción mantuvo su fuerza durante la Colonia, y pervive hasta hoy. En 1554, a cambio de doce solares frente al Cerro Santa Lucía, la Orden Franciscana adquirió la obligación de construir un templo que albergara a la imagen que resguardaba la Ermita. Los franciscanos se instalaron en el lugar donde actualmente está su iglesia y convento, y que por entonces correspondía al perímetro de la ciudad. La estructura principal fue de adobe, pero debido a los constantes sismos se reconstruyó en piedra blanca extraída por los indígenas de los Cerros cercanos. Los elementos como vigas y pilares fueron construidos en madera, de los bosques de La Dehesa y de los claustros, cipreses cordilleranos. La techumbre de estilo mudejar fue construida por Lepe con vigas de ciprés que descansan en ambos costados en tres corridas de canes y sobrecanes, que permiten evitar el volcamiento de los muros en caso de sismo.

Agotados por el trajín del día mas intenso de nuestra estadía en Santiago nos tomamos el subte con destino a la Providencia, a nuestro hogar temporal. Mañana será el último día de este viaje hermoso y hay que estar descansado para aprovecharlo.

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