Segundo día nos toca recorrer un hermoso barrio llamado Bellavista. Se encuentra ubicado entre la ribera norte del río Mapocho y el cerro San Cristóbal. En sus comienzos fue una zona aristocrática y católica. De arquitectura exótica, parece una especie de museo al aire libre.

Hoy, la característica principal de esta zona de la ciudad es la intensa actividad cultural que, combinada con la más agitada vida nocturna en pubs y discotecas, hace de este sitio el lugar elegido por turistas y santiaguinos a la hora del “carrete”. Por ser el espacio preferido por intelectuales y artistas, como el poeta Pablo Neruda (quien construyó en él una de sus casas), el barrio Bellavista es, además, uno de los puntos de encuentro más importantes de la bohemia santiaguina.

Subiendo por la calle Fernando Márquez de la Plata se empiezan a ver los muros pintados en honor al gran Maestro y su casa. Al final de la calle hay una especie de plazoleta a modo de pequeño anfiteatro, que más que asientos son las escaleras para subir al acceso principal de "La Chascona".

En 1953, Pablo Neruda compró en las faldas del Cerro San Cristóbal el terreno donde más tarde construyó la casa en la que vivió junto a Matilde Urrutia hasta sus últimos días. El arquitecto a cargo de su construcción fue el catalán Germán Rodríguez Arias, aunque Neruda participó activamente editando planos y cambiando las ideas de Rodríguez. El nombre de la casa se debe a Matilde Urrutia, la que fuera amante de Neruda por muchos años y luego su tercera y última esposa y a la que el poeta llamaba cariñosamente “La Chascona” (expresión chilena que significa despeinada) por su gran cabellera pelirroja.

Las visitas a la Chascona son guiadas y hay que reservarlas previamente. Duran aproximadamente una hora y las hay en español, inglés y francés. Los guías y la casa en sí forman parte de la llamada “Fundación Pablo Neruda” que comprende también las casas de Isla Negra y la de Valparaíso llamada La Sebastiana. En la tienda del Museo se pueden encontrar desde postales con poemas de Neruda, hasta libros del poeta y reproducciones de los mascarones de proa de su colección. El 23 de septiembre de 1973, Neruda falleció y sus restos fueron velados en La Chascona, pese a los problemas que significó a causa del golpe de Estado del 11 de septiembre, ocurrido apenas doce días antes. Matilde se preocupó de reparar los daños que sufrió la casa y se encargó de rescatar el legado de Neruda. Vivió en ella hasta su muerte, ocurrida en enero de 1985.

Pablo Neruda siempre fue un enamorado del mar, por lo que diseñó sus casas con espacios que parecieran más bien los de un barco y ésta no fue la excepción. Además, la Chascona está emplazada en las faldas del cerro San Cristóbal, en un terreno en pendiente, por lo que una de las cosas que más destaca es la abundancia de escaleras. La casa en sí misma es un laberinto de ambientes muchos de los cuales no están conectados entre ellos, una casa rodeada de jardines y que invita al descubrimiento.

Desde la tienda, una escalinata conduce hacia un bar y una terraza exterior donde se puede esperar el inicio del tour. Empieza la visita descendiendo a un patio cubierto por una gran parra de vid que un día dio sombra al poeta. Ahi llegamos al primer patio, un lugar acogedor y pequeño, lleno de plantas y con dos cuadros pintados al fresco que simbolizaban el pasado y el presente de Neruda, un pájaro y un pez. Al lado Opuesto del comienzo del paseo hay dos ventanas con rejas muy pintorescas , una de ellas con una P y una M (Pablo y Matilde) y otra con un sol (que simboliza a la Medusa, como Pablo le decía a Matilde cariñosamente).

En este punto comienza el recorrido ingresando al salón llamado Bar del Capitan. La barra del bar proviene de un viejo barco frances y por aquí y por allá lo que Neruda llamaba sus “juguetes”, los objetos que coleccionaba de forma convulsiva, junto a vidrios y botellas de colores y pinturas de amigos famosos. El bar es de techo bajo y el lugar angosto intentando recrear el interior de un barco, porque cuando Neruda conoció el mar a los 8 años, cambió su vida. Pero se mareaba cuando navegaba por lo que acabó convirtiéndose en un marinero en tierra.

Al lado está la sala del comedor con techos bajos abovedados y una gran mesa decorada con una vajilla inglesa y cristalería de colores portuguesa. En esta especie de nave, Neruda era el capitán y sus invitados eran los tripulantes. En cada lugar de este espacio esta el humor de Neruda reflejado. Las copas de colores(Portugal) que, según el, el contenido sabía diferente y mas alegre o los saleros y pimenteros con el nombre de morfina y marihuana con los que hacía reír un buen rato a sus invitados. En una alacena se guarda la loza inglesa y justo al lado hay una puerta secreta por la que Neruda aparecía de manera repentina, casi siempre disfrazado, para sorprender a sus amigos.

De esta pequeña sala secreta sale una escalerita caracol con sentido ascendente que desembocaba en un pequeño comedor decorado en el estilo de los años 60 con sillas blancas de plástico y una mesa redonda estilo arte pop que posteriormente formó parte del sector de la casa que utilizaba Matilde cuando volvió a habitar la casa tras la muerte de Pablo. Por otra puerta se vuelve a salir a un patio, pero en un nivel superior respecto al de ingreso. Una escalera exterior nos conduce al siguiente punto de la visita, la sala de estar “Faro”.

La sala el Faro tiene un gran ventanal que emula a un faro, de ahi el nombre. Tambien cuenta con varios sillones y objetos , una barra, un caballo de 1 metro de alto y sobre todo, el hermoso cuadro de Matilde. Sede de fiestas y reuniones artísticas, la casa fue frecuentada por personajes célebres como el muralista mejicano Diego Rivera quien hizo un retrato de Matilde con dos caras y un frondoso cabello que en su lado derecho esconde el perfil de Neruda. Este cuadro representa el amor oculto entre el poeta y Matilde, en los tiempos en que Neruda seguía casado con Delia del Carril.

Se vuelve al exterior, pero saliendo por una puerta diferente a la que se había entrado donde otra escalera lleva a un patio donde hay un mural "los peces fríos" de piedra de la muralista y amiga de los dueños de casa Maria Martner. La otra cosa que llama la atención en este patio es la placa que menciona el origen del apellido artístico Neruda, que fue tomado del escritor checo Jan Neruda.

De ahi se sube a un tercer nivel por un camino empedrado a otro bar situado dentro de una casita de piedra y madera amarilla. Es el bar de verano o el bar de los poetas.Este precioso espacio de la casa, que ahora se encuentra cerrado con vidrio pero antes era abierto, fue lugar de innumerables tertulias politicas y artísticas , donde destaca la presencia de un abanico en la pared y unos zapatos gigantes.

Finalmente, tras ingresar a otra zona de la casa, se puede visitar la biblioteca y una sala de exposiciones, donde se encuentran expuestos los distintos galardones y premios que recibió el poeta a lo largo de su vida. De ahi nos dirigimos a la salida comenzando a bajar por donde subimos hasta el patio del segundo nivel y de ahi al primer nivel a la recepción dando por concluido el recorrido de este lugar histórico y cultural de uno de los hijos dilectos de Chile.

Con la visita a La Chascona ya terminada bajamos por la calle Chucre Manzur para dar unas vueltas por el hermoso barrio de Bellavista e ir a almorzar. Lo primero que cruzamos que nos gustó fue este bello bar llamado The White Rabbit, bien ambientado y con mucho aire bohemio que caracteriza a toda la zona. Este bar fue inaugurado por el norteamericano Chad Klonsky y el eslovaco, Peter Vanek, dos ex encargados del hotel Ritz-Carlton.

Ahi mismo desembocamos en la Plazuela Camilo Mori. Se encuentra entre las calles Constitución y Antonia López de Bello, en el corazón del Barrio Bellavista. La Plaza lleva el nombre de este gran pintor chileno, debido a que su residencia y taller se encontraba a pocos metros de aquí (Casa de estilo moderno en dos pisos, vereda Norte, por calle Antonia López de Bello N°0110). En 1923 toma su forma característica con la construcción de la Casa Roja o Castillo Lehuedé; declarado patrimonio cultural.

La Casa Lehuedé o Casa Roja fue construida en 1923 para don Pedro Lehuedé por el arquitecto Federico Bieregel. El fuerte sello de las obras de este arquitecto es inmemorable. Sobre un primer nivel en zócalo, recubierto exteriormente en piedra, se desarrollan dos pisos y una gran mansarda de estilo ecléctico, la casa aún proyecta a la plaza y al Barrio La Riqueza de su concepción original y los numerosos detalles que la ornamentan. Es una obra historicista, casi romántica; que busca en sí misma una evocación de las ciudades europeas de antaño. Hoy en día, sobreviven unas pocas construcciones como esta y son cada vez más valoradas como hitos y monumentos nacionales. Estandartes mayores de sus respectivos barrios y que le dan un toque de distinción al Santiago de hoy, imbuido en el modernismo arquitectónico y lejano de la belleza clásica de tiempos anteriores. Actualmente es un hotel boutique llamado "Hotel Boutique Castillo Rojo".

De la Plaza Mori tomamos la Av Constitución, llena de buenos lugares para almorzar, y de ahi a la calle Dardignac para enganchar la arteria principal del Barrio Bellavista, la Av. Pío Nono. Finalmente llegamos al siguiente destino que teníamos programado, el Patio Bellavista. Este complejo cultural y gastronómico abrió sus puertas en enero de 2006, luego de un valioso rescate patrimonial que implicó la restauración de la estructura de un antiguo cité y de una serie de galpones industriales de 1900. En diferentes etapas, Patio Bellavista se ha ido ampliando, incorporando estacionamientos subterráneos, nuevos restaurantes y tiendas, sumando a un total de 90 operadores al que próximamente se incorporará The HIP, un exclusivo hotel trendy.

Entre las tiendas figuran joyerías, tiendas de artesanía fina, de productos naturales, de vestuario, moda, diseño y accesorios, además de una librería, una tabaquería y una casa de cambio. La oferta gastronómica de Patio Bellavista incluye cafeterías, heladerías, pubs y restaurantes de los más variados estilos gastronómicos, como comida chilena, mediterránea, peruana, francesa, italiana, española, japonesa, thai e irlandesa, entre otras. Otra de las cosas que se pueden visitar en el Patio Bellavista es el Paseo de las Artes. Bazar del Arte coordina y produce el Paseo de las Artes, una muestra permanente y al aire libre de obras de distintas disciplinas, como esculturas, mosaicos y obras pictóricas ubicadas en plazas y otros espacios de circulación de Patio Bellavista. El Paseo de las Artes reúne 15 obras de artistas entre los que destacan Pamela Galleguillos, Palolo Valdés, David Cofré, Carla Jadue, Griselda López, Lorena Olivares y el gran mural en homenaje al barrio Bellavista realizado por 100 artistas visuales del barrio.

Finalmente, despues de dar un largo paseo por todo el complejo decidimos ir a almorzar. Como no podía ser de otra manera, estando en Santiago de Chile, teníamos que comer mariscos. El lugar elegido fue Puerto Bellavista donde los platos estan inspirados en las caletas chilenas, reviviendo la tradición gastronómica y cultural de cada una de ellas. El local está muy bien armado, se nota que hubo empeño e inversión para dejarlo impecable. Varios salones y terrazas decoradas ad-hoc y una gran disponibilidad de pescados y mariscos es la carta de presentación de una pulcra y novedosa cocina a cargo de José Luis Marín, un verdadero experto a la hora de abrir restaurantes. El lugar es otro proyecto del grupo gastronómico que lidera Andrés Turski, propietarios a la vez de los restaurantes Sport Café, Trattoria Rita y La Perla del Pacífico. Nosotros nos deleitamos con Jardín de Mariscos que es, ni mas ni menos, una enorme porción de pescados y mariscos surtidos para todos los gustos e ideal para compartir entre tres o cuatro personas, con ostras, pulpo, camarones, ostiones, locos, perol de mariscos (con mucho limón, cebolla y vino blanco), erizos y pinzas de jaiba. Un patache marino con todas sus letras.

Ya con la panza llena salimos a caminar por la arteria principal, Pio Nono, hasta llegar a los pies del Cerro San Cristobal y su parque metropolitano. Con 722 hectáreas y un 75% de éstas destinadas a áreas verdes, el Parque Metropolitano de Santiago (PMS) ubicado en el Cerro San Cristóbal, es el cuarto parque urbano más grande del mundo. Entre otras características, sus 880 msnm lo hacen el segundo punto más alto de la ciudad (después del cerro Renca), tiene una ciclovía de 6 km, está presente en cuatro comunas (Providencia, Recoleta, Huechuraba y Vitacura), dispone de talleres deportivos gratuitos, se puede recorrer a pie, en auto o en bicicleta y hasta tiene una aplicación para IPhone para no perderse.

Por si fuera poco, entre sus cuestas hay hitos patrimoniales como el funicular y el observatorio, y otros que han llegado a formar parte del imaginario colectivo de los santiaguinos, como la virgen y el teleférico. En 1925 se celebró la inauguración del Funicular, el segundo Monumento Histórico que hoy existe en el cerro. Su viaje se inicia en el castillo de la Plaza Caupolicán (Bellavista) que fue construido por el arquitecto Luciano Kulczewski. De ahí en adelante y hasta la estación Pio Nono ubicada a 560 metros sobre el nivel del mar necesita unos 15 minutos para llegar a la Cima del Cerro San Cristobal, realizando un recorrido de aproximadamente 500 metros sobre un plano inclinado que fluctúa entre los 45 y 48 grados llevando hasta 50 personas que pueden iniciar un viaje como de cuentos que sólo se detiene en el Zoológico Nacional y en la Terraza Bellavista, cercana al Santuario de la Virgen.

El 24 de noviembre de 1923, se realizó la ceremonia de colocación de la primera piedra del funicular en la estación inicial, ubicada a un costado de la Plaza Caupolicán. Esta estación con forma de torreón medieval construida con piedra canteada del mismo cerro, es obra del connotado arquitecto Luciano Kulczewsky, autor de varias edificios en Santiago y al interior del parque, como el Casino Cumbre de 1923 y la casa de las arañas de 1924. La estación inicial se complementó con la Estación Cumbre, obra del arquitecto Carlos de Landa, que contempla una sala de máquinas, recepción de público y un salón conocido como salón Tudor. La construcción del funicular fue parte inicial del gran proyecto de transformación del cerro San Cristóbal, su rol principal era poder transportar a personas desde la base a la cima del cerro de forma rápida, pero además ofrecerles una vista privilegiada de la ciudad en el trayecto.

La iniciativa comienza a concretarse en 1923 cuando el ingeniero Ernesto Bozo Pezza se adjudicó el proyecto para diseñar, construir y explotar por veinte años el ascensor que debía unir la plaza Caupolicán con la cima del cerro San Cristóbal. Para financiar el proyecto se constituyó la Sociedad Anónima Funicular San Cristóbal, en la escritura de la sociedad se estipuló un capital social de $ 1.200.000 dividido en 60 mil acciones de $ 20 c/u que fueron vendidas a 465 personas, en su mayoría italianos.

Los carros y materiales del funicular fueron traídos de la casa Ceretti y Tanfani de Milán, tenían una capacidad para 50 personas diferenciadas en primera y segunda clase. La primera clase iba en los carros del centro, los cuales eran privados con cortinas y asientos, mientras que los de segunda clase eran al aire libre y las personas debían viajar de pie. En el año 1968, el techo de madera con el cual fueron inaugurados los carros del funicular, fue remplazado por uno de acero y género, parecido a como lo vemos hoy en día.

Al llegar a la cumbre de la Estación Terraza Bellavista nos encontramos con un paisaje único de esta hermosísima ciudad, incluyendo una de la imponente Torre Gran Santiago que habíamos visitado el día anterior. En este mirador tambien nos encontramos con varios puestos de souvenirs, comestibles y bebestibles, que esperan a los turistas y deportistas que llegan buscando un poco de sombra y algún helado para refrescarse. El mote con huesillos (bebida típica chilena, que consiste en dos huesillos en su jugo y un cucharón de mote cocido) es la alternativa mas fomentada para calmar la sed y el hambre despues del esfuerzo.

Desde allí tambien vemos el Santuario de la Inmaculada Concepción del Cerro San Cristóbal que es uno de los principales templos de la Iglesia Católica de Chile, además de ser un ícono de la ciudad de Santiago. La imagen de la Inmaculada Concepción mide 14 metros de alto y el pedestal en el cual se posa 8,30 metros. Su peso es de 36.610 kilogramos. En su pedestal hay una pequeña camilla, obra del arquitecto francés Eugenio Joannon, en la cuál, el 1 de abril de 1987, S.S. Juan Pablo II oró y bendijo la ciudad de Santiago de Chile. La imagen es alumbrada de noche por focos eléctricos situados a sus costados, por lo cual puede ser observada desde toda la capital de Chile durante el día y la noche. El modelo de la imagen pertenece al escultor italiano Ignazio Jacometti, y es de similares condiciones a la que se encuentra en la Plaza España en Roma. Fue construida en hierro fundido por la Fundición Val D'Osne, de París por medio del embajador en Francia Enrique Salvador Sanfuentes. El costo fue de 35.274 francos de la época. A los pies de la imagen, se encuentra un anfiteatro para oficiar misas u otro oficio religioso. A un costado de la estatua también hay una pequeña capilla, consagrada a la Maternidad de Santa María Virgen, donde los feligreses pueden orar, está reservado el Santísimo Sacramento de manera permanente, y los domingos y días de fiesta se celebra la Santa Misa. La capilla está decorada por esculturas y frescos realizados por el artista alemán Peter Hörn, recientemente restaurados.

Dimos un par de vueltas mas por la terraza y aprovechamos para llenar los pulmones de aire fresco (bastante ausente en la ciudad por culpa de la polusión). Unas cuantas fotos de los paisajes fueron llenando nuestras mentes de recuerdos y nuestra cámara de fotos. Y ya, con Benito intratable de tanta sobreestimulación, decidimos aprovechar que el funicular llamaba a regreso para bajar a la base del cerro.

Cuando llegamos a la base del cerro comenzamos el regreso por la Av. Piono hasta llegar al Puente Pio Nono. El Puente Pío Nono está ubicado entre las comunas de Santiago y Providencia, y cruza el río Mapocho. Conecta la Avenida Vicuña Mackenna por el sur, con la calle Pío Nono por el norte, y sólo tiene sentido vehícular sur-norte. El puente está rodeado de importantes hitos de la capital chilena, como la Plaza Baquedano, el Parque Forestal y la Facultad de Derecho de la Universidad de Chile. Los estudiantes de ésta última han utilizado el puente históricamente con motivo de fiestas, celebraciones y protestas. La tradición más significativa entre éstas era la «Guerra del Puente», que enfrentaba a los novatos de Derecho con sus pares de Ingeniería de la Universidad de Chile. Dicho enfrentamiento terminó el 23 de marzo del año 2000, cuando la actividad se salió de control, dejando alumnos heridos e importantes daños al edificio de la Escuela de Derecho, avaluados en 3,5 millones de pesos. Como en la mayoría de los puentes peatonales emblemáticos del mundo en sus barandas se puede encontrar una serie de candados con inscripciones de parejas que se juran amor eterno

Del otro lado del puente nos encontramos con la Torre Telefónica de Santiago. Este edificio esta ubicado en la Avenida Providencia, frente a la Plaza Baquedano y a los parques Balmaceda y Bustamante. Antes fue conocido como Edificio Corporativo CTC hasta abril de 2006 cuando fue cambiado a Torre Telefónica Chile. La oficina Iglesis Prat Arquitectos se adjudicó el concurso en 1992. Con 34 pisos y 143 metros de altura, ostentó desde 1996 a 1999 el título del edificio más alto de Santiago hasta que se construyó la Torre Boulevard Kennedy. El edificio se considera un hito arquitectónico en la ciudad, al igual que la Torre ENTEL, debido a su forma que es parecida a un teléfono celular (es por ello su nombre), y a su ubicación estrategia.

Esta compuesto por tres edificios: el edifico gemelo, la torre principal y uno mas pequeño que esta situado por la Avenida Bustamante. El edifico gemelo es de 9 pisos de altura. Dispone de una biblioteca en la primera planta la cual esta abierta para todos los empleados y para el publico, dispone al igual de una sala de computo, un Living LAB, aquí la compañía testea nuevas tecnologías de consumo masivo, también posee una tienda de souvenir y una cafetería. En cuanto a la Torre Principal tiene unos 143 metros de altura hasta el espiral y una altura de 132 metros hasta el último piso y un helipuerto en el nivel 36. Posee una superficie de 63.000 metros cuadrados, esta torre puede hospedar a 2.100 personas en sus respectivos puestos de trabajo en plantas libres. La torre dispone de 8 elevadores programables con capacidad de 23 personas cada uno. El edificio Bustamante esta situado por la Avenida Bustamante, a diferencia del edifico principal y al edificio gemelo que están juntos, este se encuentra desapartado, a tal grado que las personas lo confunden a menudo como un edificio aparte. Posee 5 pisos que albergan las empresas de Telefónica Chile.

Para finalizar el día pasamos por una plaza emblemática de Santiago, la Plaza Baquedano. Aunque en general, los santiaguinos la conocen con el nombre de Plaza Italia, el nombre actual de esta céntrica y, sobre todo, simbólica plaza es Plaza Baquedano, nombre que le fue puesto en 1927 después de la remodelación y colocación del monumento al General Manuel Baquedano, héroe de la guerra del Pacífico. Al parecer, la plaza se llamó Plaza Colón hasta 1910, cuando en ocasión de celebrarse el centenario de la independencia chilena, el gobierno de Italia regaló al país la estatua de un arcángel alado con un león que fue instalada en el centro de la plaza y que dio origen al cambio de nombre. Al colocarse el monumento a Baquedano en el centro de la Plaza Italia, la escultura del arcángel fue trasladada a un parque contiguo, que se convirtió en la nueva Plaza Italia. Sorprendentemente, aunque han pasado más de 80 años desde el cambio, los santiaguinos han conservado el antiguo nombre de la plaza, usando con menor frecuencia el de Plaza Baquedano.

Para cerrar vemos la actual y verdadera Plaza Italia, a la que se le puso éste nombre luego que la colonia italiana le regalara al país el “Monumento al Genio de la Libertad”. Fue hecha por el escultor ítalo-argentino Roberto Negri y moldeada en la fundición artística e industrial de Rómulo Tonti, hasta donde llegó una comisión italiana pro-monumento que se basó en modelos europeos para concretarla. Se representa en ella al Genio de la Libertad, un ángel que lleva una antorcha en su mano y que representa el conocimiento y la libertad. y es acompañado por un león tipo leopardo de contextura pesada, que parece caminar hacia adelante. Se cuenta que un mes antes de la inauguración del monumento ocurrió un largo e inédito acto de fundición, donde las personas arrojaron monedas al bronce cuando éste todavía estaba derretido.

Comentarios 0

Sirvase dejar un comentario

El comentario será moderado antes de ser publicado

Formulario de contacto


www.000webhost.com